• Vidas a la Carta

    Soledad Onetto: “Me estoy tomando las cosas mucho más relajada”

    Camina tranquila, como disfrutando la suave brisa que corre. Entra al pequeño café de Providencia y lo primero que hace es sonreír. Se ve relajada, algo que al parecer recuperó en el año que estuvo alejada de los medios de comunicación. Volviste este año a hacer un late de noticias ¿cómo ha sido regresar a hacer algo distinto a lo que te habíamos visto hacer antes? Súper contenta. Súper entusiasmada con el proyecto, era lo que yo quería hacer y a lo que quería volver. Además, me di una vuelta un poco larga para pensar, sin apuros y con tranquilidad, en estacionarme en un canal que necesitara parte de mi experiencia y que a mí también me entusiasmara el proyecto que me estaban ofreciendo. Así que coincidió y lo gatilló la llegada del grupo Bethia a Mega… ¿Fue importante para ti eso? Fue importante. Fue crucial, porque creo que es ahí donde se pueden producir reales cambios. O sea, qué más evidente que el cambio de propiedad de un canal puede producir un cambio, no sólo en la estación televisiva, sino en toda la industria. Creo que es una gran oportunidad para Mega y yo quiero ser parte de ese cambio, de ese proceso. Aportar con lo que yo sé y crecer junto con ellos. Estuviste un poco más de un año sin trabajar en televisión ¿era un poco raro? Fue un tiempo invaluable, fue maravilloso de verdad. Porque además pocas veces tienes la posibilidad de darte ese lujo. No es que yo estuviera en mi casa todo el día, ni mucho menos. La verdad es que tuve mucho trabajo, pero otro tipo de trabajo. Pude silenciarme, escuchar las conversaciones, en un año especialmente social, muy ciudadano y muy movilizado. Fui parte de esa misma discusión a través de las redes sociales, que es una manera y una forma muy novedosa de estar conectada con el resto de la audiencia. Pero, también, fue un tiempo de pensar mucho lo que quería hacer. Viajé prácticamente por todo Chile y el extranjero trabajando. Fue muy bueno porque al fin paras de ese ritmo vertiginoso que es el día a día, pero esa pausa me permitió ver las cosas desde otra perspectiva. No sólo el ambiente de los medios, sino a mí misma, que era lo que yo estaba buscando realmente. Cuando dices que te silenciaste ¿De qué forma lo hiciste? Me refiero a que el trabajo que yo ejercía, durante tres o cuatro horas diarias al aire, era hablar, hablar, hablar, comunicar, comunicar, dar las noticias, que vamos y le contamos… y finalmente estamos todo el día contando cosas a la gente. Por fin llegó el momento en que dejas de hablar y empiezas a escuchar, porque ese ejercicio es muy complejo en televisión, estás todo el día hablando y transmitiendo mensajes. Eso es a lo que me refiero con silenciarme y escuchar: saber qué piensan las audiencias, qué les gusta, qué les motiva. Saber qué quieren los chilenos. Más simple: cuáles son sus sueños, sus esperanzas, cuáles son las conversaciones que hay en Arica, que es tan distinto a lo que pasa en Puerto Montt. Si finalmente, lo que sucede con Aysén es que nadie puso oreja a una demanda constante sobre lo que estaba sucediendo en ese lugar. A eso me refiero con silenciarme. Precisamente sobre esos movimientos sociales quiero que hablemos. El año pasado los viste desde fuera y este año, que continúan, los sigues desde dentro de un canal ¿cómo ves lo que está sucediendo con los chilenos? Yo creo que es súper motivante para todos los chilenos ver, primero, que existe un mayor espacio de participación; segundo, que hay una libertad total sobre lo que se puede decir y lo que se puede hablar. Parece un discurso anacrónico, pero a mí me tocó vivir parte de la dictadura en donde efectivamente no se podía decir todo lo que a uno le hubiese gustado hablar en ese tiempo. Entonces esa libertad la vas valorando con el tiempo. Si bien la llegada de la democracia sucedió hace ya varios años, de todas maneras es un proceso que toma un determinado período, por lo tanto esto se ha ido desarrollando y ya estamos alcanzando el peak. Y lo tercero, y más importante, es finalmente este ciudadano que predijo, si tú quieres, Roberto Mendez (Director de Adimark): un chileno cabreado, un chileno que sale a protestar, no sólo porque la educación sea gratuita, sino por sus derechos, por esta demanda de decir yo trabajo, yo me esfuerzo, pero también espero algo a cambio. Ese cabreamiento generalizado ha ido desembocando en cosas e iniciativas que han sido productivas: como el movimiento de Aysén o como la Planta de Freirina que se cierra posterior al movimiento que se produce entre los vecino. Finalmente todo eso va dando luces de que hoy en día los proyectos se deben generar a partir de los ciudadanos. Y todo esto coincide con una baja en la popularidad del Gobierno y con todo un cambio para la elecciones de 2014, donde ya no hay dos bloques tan fuertes… Hay un reordenamiento político y social. Hay un reordenamiento, sobre todo, en las prioridades de las personas. Si tu lees cualquier estudio de los últimos que han salido, los chilenos buscan su felicidad, lo que puede tener distintas acepciones: todos tenemos claro que a lo mejor no tenemos el trabajo ideal, ni el sueldo ideal, pero sí estamos en la búsqueda de mayores espacios físicos, mayor espacio y cuidado para el medioambiente, de ciertas mejoras en nuestra calidad de vida. Eso es súper notable. Y quienes, a veces, con su discurso político atenten contra esta búsqueda de la felicidad son los que terminarán siendo atacados por los ciudadanos o, por lo menos, no contarán con su apoyo. Después de escuchar durante un año entero ¿sentías la necesidad de llegar a un espacio televisivo donde pudieras conversar, como lo haces en tu late? No me gustaría hablarte de necesidad o de ansiedad, porque no es verdad. Estuve conversando y escuchando todo el año. Es distinto, claro, cuando uno va a enfrentar nuevamente la pantalla. Hay un poco de nerviosismo. Pero uno piensa si ya manejé esta bicicleta alguna vez a lo mejor ahora tengo más armas para hacerlo. Yo pensé precisamente eso. Finalmente saqué lo mejor de cada uno de los formatos en los que trabajé, traté de exprimir hasta la última gota de limón, meterlos dentro de esta juguera personal y resumir todo eso en una personalidad. Además, a mí me han pasado los años encima, como a todos. Eso te da madurez, te permite decantar mejor todo, entonces hay una mezcla de cosas que uno muestra en pantalla. Lo que sí te diría, como cambio, es una Sole mucho más conversadora, mucho más opinante… y eso es súper rico, porque es un espacio donde eso se puede dar, lo creamos así. Pero en las noticias eso es mucho más difícil, estás en la presentación de un lead: lo importante es la información y no el contexto que tú le puedas dar. Yo invito a la gente al programa para que hablemos, a mí me gusta escucharlos, porque de lo contrario no encuentro razón para entrevistarlos. A mí me gusta que se sientan cómodos en el estudio, en ningún caso agredidos. Por supuesto que están todas las preguntas de rigor, pero tiene un tono y una personalidad propia. Y eso ha sido lo rico: si tú me preguntas, creo que me lo he tomado con mucha más tranquilidad, que eso te lo da el paso de los años. Soledad al 100%: el frenético día a día Soledad termina su día laboral pasada las 02:00 de la madrugada, cuando su late termina y al fin regresa a su hogar. Pero su día es mucho más que un programa de radio y un espacio en televisión. Sus energías parecen no terminarse tan fácilmente y a veces le faltan horas para poder hacer todo lo que quiere en el día. Terminas muy tarde el programa ¿A qué hora te levantas? Muy temprano, muy temprano. Al día siguiente ya estoy a las siete, siete y media en pie. O sea duermes muy poco… Sí duermo muy poco. En general te diría que eso hay que regularlo. Pero bueno dicen que en la medida en que una está más vieja, duerme menos, jajaja. Y en el día no paras nunca… No, no paro nunca. Estoy haciendo muchas cosas entretenidas, me dedico a mi trabajo personal prácticamente todo el día, hasta que llego a GPS (su programa diario en radio Cooperativa a las 17:00 hrs). Y ¿a qué hora te juntas con tu marido con todo este ritmo? No, yo te diría que lo personal queda relegado más para los fines de semana. Pero soy de, durante la semana, darme el espacio para un rico café, de sentarme, de conversar con mis amigos. He retomado eso, porque durante el año que no estuve en televisión, eso fue muy rico. Pude saber nuevamente en qué están y que ellos supieran en qué estaba, porque, a veces nos desaparecemos todos, no sólo yo, porque ahora nadie tiene tiempo para nada. Pero yo estoy en eso: volviendo, no estoy todo el día 100% metida en Twitter, no estoy en el whatsapp viéndolo todo el tiempo, no hago una revisión del mail de forma ansiosa. No. Estoy más desconectada. El recuerdo de Felipe Camiroaga y el Festival que los unió para siempre Hace unos días se acaba de cumplir un año de la muerte de Felipe Camiroaga y los 20 pasajeros del Caza 212 ¿cómo viviste este año? Fue súper difícil. Te diría que ese día del accidente fue muy, pero muy triste. Yo creo que pasé por las mismas etapas que pasaros todos los chilenos. Primero, un impacto y una incredulidad de pensar: no, Felipe Camiroaga y Felipe Cubillos están vivos, deben estar ayudando a los pasajeros del vuelo a salir de esto. Pero después de la confirmación viene mucho la pena, harto de renegar, harto de examinar y reflexionar sobre la fragilidad de la vida. Y después viene la lección: de disfrutar el aquí y ahora, de que esto es la vida. Eso que decía John Lennon, que la vida es lo que pasa mientras planificas cómo vivirla. Pero fue un momento muy difícil, porque hay muchos recuerdos y momentos que me llevan a él: ahora con la temporada de la nieve, de habernos juntado allá. Recuerdo las cosas que le gustaban: el pisco sour, los quesos… esas cosas son como triste. Y ahora que viene el recuerdo del año y los reportajes, ver más imágenes de él ha sido muy triste, como para todos los chilenos. Quizás para mí es un poco más distinto, porque tuve la oportunidad de conocerlo y trabajar con él. Pero de eso estoy tan agradecida, tengo sólo imágenes bonitas de él: riéndose, con un primer año más intenso y nerviosos, un segundo año más tranquilo y relajado. Pero lo extraño mucho, como todos, creo. Y ¿tienes buenos recuerdos del Festival de Viña? Sí, maravillosos. Además, imagínate después de tantas veces que me preguntaron ¿te sumó o no te sumó el festival? Yo siempre dije que sí, muchísimo, en términos profesionales y personales. Y después de la muerte de Felipe mucho más, porque si no hubiese sido por el Festival a lo mejor nunca hubiésemos trabajado juntos. Te permitió demostrar que una conductora de noticias puede hacer muchas cosas… Eso quedó absolutamente demostrado y ese punto no lo discuto con nadie (ríe). Ese es un argumento que alguna vez lo quisieron sacar y para mí es un tema pasado. Una Soledad a la moda: “Verse bien es parte de mi pega” Entrando un poco más en tu vida, yo sé que tu eres fanática de la ropa ¿eres maniática con lo te vas a poner todos los días, por ejemplo? No maniática, pero sí tengo una preocupación especial desde que comencé a trabajar en televisión. Siempre me han gustado los trapos: mi mamá me hacía vestidos blanquitos para protegerme la ropa, me gustaban los zapatitos de charol, los calcetines blancos con vuelitos…, muy femenina. Eso era algo que en ese tiempo se usaba, ahora las lolitas jamás, es como de la época victoriana (ríe). Pero cuando comencé a trabajar en televisión, yo te diría que siempre tuve una comprensión absoluta de que a nosotros no sólo nos escuchan, sino también nos ven. Y el público, generalmente, es mucho más exigente con la mujer que con el hombre: es la mujer la que siempre tiene que sorprender, la que no puede repetir la ropa, pero el hombre se puede poner tres días la misma corbata y nadie le va a decir nada, tú te poní dos veces la misma blusa y estai condenada. Pero sí creo que es parte de nuestra profesión. A diferencia de lo que se podría creer, es pega, no es disfrute que la blusa esté bien planchada, recordar bien cuándo te la pusiste antes, que el pantalón pegue con el cinturón. Tiene que haber una preocupación, porque la gente te ve y está buscando algo de esta imagen. Todo les comunica algo, a lo mejor le chocan los accesorios, por eso menos es más, pero la idea es buscar cosas que estén acorde con el mensaje que se quiere transmitir. Y hablando de look ¿por qué decidiste oscurecerte el pelo? Ah!! Lo que pasa es que nunca decidí oscurecerme el pelo. Lo que sucede es que este es mi color natural y pasó que mientras estuve este año fuera, también dije voy a dejar descansar el pelo. Yo me hacía visos y el pelo se cansa de los visos, porque es un químico. Me empezó a gustar el color, encontré que era bonito y se quedó así. Además, que entremedio de esa ola me agarró el programa. Hicimos las promocionales y dijimos mira que bonito, pero como que mucha gente se sorprendió con el color de pelo… Si, porque tu siempre habías declarado que te gustaba ser rubia, rubia… Si, mientras más Marilyn Monroe mejor. Pero ahora no y como que me acostumbré a esto. Aunque en cualquier momento puedo volver a ser Marilyn. Sole, para ir terminando, me queda sólo una pregunta. En medio de todo lo intensa que es tu vida ¿es fácil para ti hacer de tu vida un banquete? Qué buena pregunta. Todos los días hago un banquete, todos los días tiene una novedad. Sabes, lo que me gusta de nuestra profesión es que me permite conocer gente distinta. Todos los días por alguna circunstancia, razón o motivo conozco una historia, sé de una historia. En el taxi, en la radio, en los seminarios, en el canal… todos los días me sorprendo con una historia o, incluso, con una persona que a lo mejor había visto, pero que nunca había tenido la oportunidad de entrevistar. O caminando en la calle alguien me aborda para contarme una historia y eso es fascinante. La posibilidad de tener tantas historias para poder contar al final del día es bien impresionante y a mí me nutre mucho. Finalmente cada uno se puede hacer su propio banquete… Claro. Ya, pongamos por ejemplo el banquete de ayer. Partí en el gimnasio, donde siempre hay una nueva historia que contar, siempre hay alguien a quien mirar o ver (ríe). Después, me fui a un almuerzo al que nos había invitado Vinos Emiliana y también lo pasé increíble. Después agarré mis cosas y me vine a la radio y estuve con entrevistados súper interesantes y que no los había visto: uno de ellos era Jonathan, que vivía en un block, porque estábamos hablando de cómo era la situación en los blocks, para entender sus necesidades y cambios en la vivienda. Después de eso, cumplí uno de mis sueños: me fui a cocinar con Jiro Watanabe, el Che del Hotel W, y figuraba yo ahí con los aceites y pasándolo bien con eso. Finalmente llegó al canal, tengo una nueva historia con mi amiga maquilladora y ya en la noche estoy sentada con el ministro de Agricultura, con quien me había encontrado una vez en un seminario y como se atrasó un poco la salida al aire, conversamos mucho, sobre su vida y lo que le interesaba. Entonces si eso no es un banquete, no sé qué podría ser.

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    Diana Bolocco: “La llegada de Facundo fue increíble”

    Diana llegó a nuestra cita completamente feliz. Estaba tranquila, no andaba corriendo, a pesar de que unos minutos después entraría a uno de los estudios de Canal 13 para grabar su participación en la celebración de los 50 años de Sábado Gigante. Tu vida cambió un poco en el último año… ¿Un poco?... ¿un poco? Cambió radicalmente. La llegada de Facundo fue increíble, porque uno piensa que a uno se le olvida. Yo tengo hijos grandes de 11 y 8, pero uno rápidamente recuerda todo y se acostumbra a la nueva vida. Yo digo que es como mi cable a tierra, porque uno sí o sí tiene que estar en la casa cada cuatro horas dándole leche, porque él no puede esperar. ¿Cuántas horas estás trabajando? Trabajo mediodía, porque sigo con postnatal Ah! Eso es importante aclararlo… Sí, que bueno que me lo preguntaste porque yo quiero dejar súper en claro que estoy absolutamente a favor de la Ley del Post Natal, creo que las mujeres necesitamos ese tiempo para poder amamantar a nuestros hijos, para estar con él, etc. Pero también la ley da por hecho que hay mujeres que tienen que volver a trabajar por distintas razones. Entre ellas por el sueldo o porque en sus trabajos son más difíciles de reemplazar, como es el caso mío. La Ley establece que uno puede regresar a trabajar en media jornada durante 18 semanas extras. Finalmente se extiende el postnatal igual. El sueño se cumplía: Diana estaba embarazada Hace más de cuatro años que Diana y Cristián están juntos. Se conocieron mientras ambos conducían “Alfombra Roja”. Desde entonces no se han separado más. Juntos armaron un nuevo hogar, que incluía a los dos hijos que Diana tuvo en su matrimonio anterior. Todo era felicidad, pero aún faltaba algo: querían ser padres. Yo sé que hace mucho tiempo querían tener un hijo, ¿cómo fue cuando supiste? Fue increíble, porque uno nunca está 100% preparada para recibir esa noticia. Yo tenía sospechas... serías sospechas. Esperé mucho tiempo para hacerme el test de embarazo hasta que una amiga, que era la única que sabía, me obligó a hacerlo. Y me hice el test, salió posisisisisivísimo y me emocioné mucho. Lo que más me emocionaba era imaginarme la cara de Cristián cuando le contara. La sensación de que por fin él iba a tener su hijo biológico. Aunque no había presión alguna, en ese sentido él siempre ha sido súper generoso. Además que Cristián con tus hijos se lleva increíble… Sí, él es papá hace mucho rato de mis hijos. O sea mis hijos tienen su papá y todo, pero Cristián está en el día día, hace tareas, los va a buscar a los cumpleaños, los educa, juega con ellos… es un papá. ¿Y cuánto te demoraste en contarle a Cristián? Ese mismo día en la noche… Pero no lo llamaste por teléfono supongo… No, ese momento tenía que ser especial, pero no sabía cómo hacerlo. No era como para llamarlo y contarle. No. Tenía que estar con él para verle su cara. Pasé todo el día con dolor de guata, con unas ganas tremendas de contárselo. Me acuerdo que fue un viernes. Él llegó a la casa después de la radio. Mis niños se iban con el papá ese fin de semana, así que nos quedamos solos. Y le entregue una bolsa de regalo enorme, que adentro tenía cientos de bolsas más chicas hasta que llegaba a la última que tenía un chupete. Y no lo podía creer, me miraba con cara de ¿es verdad? ¿me estay haciendo una broma? Estaba tremendamente emocionado. Pero igual te demoraste varios meses en hacerlo público… Sí, yo quería esperar tres meses antes de contarlo. Osea mis papás y los de Cristián eran los únicos que sabían. Además, cómo uno lo hace público. ¿Hago como un comunicado? Era muy raro. Pero obviamente se filtró y cuando eso pasó me quedó un poco la embarrada. Porque había mucha gente que no sabía, fue muy caótico. Y ¿Cristián cómo se portó en los nueve meses? Se portó increíble. Me soportó muchísimo y por eso se merece un monumento, porque los cambios de ánimo de las mujeres embarazadas son heavy. Uno anda tan sensible, a veces irritable y a veces medio pesada. Ni una misma se entiende, pero él tiene una capacidad increíble de dejar ser. Él me deja ser siempre. No, si se merece un monumento, pero eso fue los primeros tres meses, porque después uno se estabiliza un poco. ¿Cómo estaban ustedes cuando llegó el 13 de Abril? ¿Cómo fue cuando te diste cuenta de que ya se tenían que ir a la clínica? Esa misma mañana habíamos ido a control y me dijeron que, a pesar de que yo estaba a punto de llegar a la semana cuarenta, esta guagua no quería nacer. Estaba todo bien, pero me mandaron para la casa. Salimos de la clínica, fuimos a almorzar a un restaurante por ahí cerca y en la mitad del almuerzo comenzaron las contracciones. Él sacó su Iphone y me las cronometraba, porque ya habíamos tenido falsas alarmas antes. Y fue como una hora de contracciones súper seguidas, como cada tres minutos. Entonces pagamos la cuenta rápido y regresamos a la clínica. Preferíamos que nos mandaran a la casa de nuevo antes de tener la guagua en el taxi o en el auto ¿En serio pensaste eso en algún momento? En serio. Sí, porque dicen que mientras uno más guaguas ha tenido, más rápido salen. ¡Y esta era la tercera! Así que llegamos a la clínica y me internaron en estas salas súper modernas, donde me monitoreaban todo el tiempo. Y nació a las 10 de la noche… y ahí sí que lo puse en twitter. ¿Sabí por qué? Porque dije: esta vez sí que la prensa no me la va a ganar, no quiero que se filtre. ¿Y Cristián qué cara puso cuando vio a Facundo? Estaba muy emocionado. Es que fue súper especial, porque uno podía poner su propia música. Era un parto súper relajado. Entonces Facundo nació, me lo dejaron un rato en mi pecho, se lo llevaron un rato para pesarlo y después lo envolvieron, se lo pasaron a Cristián y salió al pasillo donde estaba toda mi familia y la de él esperando… ¿Fue él quien lo presentó en sociedad? Claro. Antes era detrás de un vidrio, súper impersonal. Pero ahora lo pueden ver y tocar. Tengo los videos de ese momento, que le tomó la gente que estaba afuera cuando salió, y estaba muy emocionado ¿Por qué Facundo? Lo escogió Cristián. A mí siempre me gustó, a pesar de que yo tenía otra alternativa que me gustaba ¿Me puedes decir cuál era esa alternativa? Sí. Baltazar. Pero me la ganó y me encanta que me la haya ganado. Porque es un nombre con mucha personalidad. En realidad cuando nació tenía los ojos muy grandes, los tiene muy grandes, y me dio la sensación de que tenía una personalidad como la de un niño con mucho temple. Así que nos dimos cuenta que le queda bien el nombre Facundo. Es un nombre que no lo puede tener cualquiera. Pedro y Diego ¿cómo lo recibieron en la casa? Lo aman. Todo el día están besuqueándolo, paseándolo, mostrándole las manitos. Yo creo que no va a haber un niño más estimulado que este, porque le cantan, le gritan el himno del Colo-Colo, le enseñan todas las canciones de la barra… es muy gracioso. Una gran oferta en un momento poco preciso En medio de todo el revuelo por la llegada de Facundo, Cristián recibió una oferta muy importante: convertirse en el conductor del primer reality de Chilevisión “Amazonas”. El canal privado le había confiado uno de sus proyectos más ambiciosos, pero que involucraba un sacrificio enorme: dejar a su familia y a Facundo en Chile, para irse por más de un mes a la selva peruana. ¿Cómo fue tomar esa decisión? Fue difícil, pero en verdad yo le dije que la tomara. A pesar de que era muy doloroso, la vida lamentablemente es así: a veces las oportunidades llegan en los momentos menos precisos. Además, lo que sucede en su canal específicamente es que lo necesitaban a él, porque el Rafa tiene muchos proyectos y a veces uno siente que no puede negarse. A mí también me ha pasado un poco con mi trabajo. Pero mira yo le dije que Facundo no se iba a dar cuenta, porque es muy chico. El que más iba a sufrir era él y si estaba dispuesto a bancarse este tiempo lejos de su guagua, sobretodo, tenía que hacerlo. Se fue con mucha pena y está con mucha pena. ¿Pero supongo que hablan seguido? Hablamos todos los días por Facetime, así que nos vemos, y Facundo reacciona increíble: mueve sus patitas, aletea, porque lo ve y lo escucha. De repente hablamos muy largo, como una hora y media, entonces él ve lo que están haciendo los niños, conversa con todos, hasta les mostramos lo que estamos viendo en la tele o a lo que estamos jugando. Además, vino dos días hace poco. Y ¿cómo fue ese reencuentro? Muy bueno, pero hay que acostumbrarse a volver a estar con Cristián igual (se ríe). Esto es como cuando el marido se va mucho rato de la casa y después hay que acostumbrarse a tenerlo de vuelta. Pero lo echábamos mucho de menos todos. Sobre todo Pedro y Diego… lo extrañan mucho, preguntan todos los días cuánto falta, pero lo bueno es que sólo quedan dos semanas. Al final no ha sido tan grave. ¿No? No, fue mucho mejor de lo que esperaba en un principio. Sí, nos hace falta, pero está ahí de alguna manera. Los fines de semana es mucho más triste, porque en la semana todos tenemos cosas que hacer, pero el fin de semana lo extrañamos mucho más. ¿Es difícil separarse todos los días de Facundo para ir a trabajar? Sí, muy difícil. Pero es por un rato corto. Estoy mediodía en el canal, de nueve y media a dos y media. Me hago la idea de que fui al supermercado y volví (se ríe). No es tan heavy, porque él duerme en ese tiempo. Estoy toda la tarde con él y mis otros niños adentro de la casa. Me voy corriendo apenas termino para estar con él. Pero para ti siempre ha sido muy importante la familia… Si, en verdad yo tengo una vida súper familiar. No voy mucho a eventos. Además yo tengo hijos hace once años, así que ya estoy acostumbrada a vivir en una rutina con niños. Yo termino acá y siempre me voy corriendo a hacer tareas. Entonces Facundo es un niño más que se une a esta rutina de madre. ¿Quieres más hijos? Yo creo que sí. Uno más. ¿Estás segura? Sí, estoy un poco loca. Pero es principalmente por Facundo, porque tiene mucha diferencia con sus hermanos y quiero que crezca acompañado. Yo quiero que crezca así como son los dos primeros, que comparten todo y son súper hermanables. Encuentro lindo que tenga un partner. ¿Aunque sea mujer? Ojalá sea mujer. Además, Cristián quería mujer, pero cuando supo que era hombre quedó feliz. Además, se parece mucho a él. ¿Estás feliz? Absolutamente. Yo creo que Facundo como que llegó a ponerle la guinda a la torta, a nuestra familia. Una guagua trae tanta alegría. A mí como que se me había olvidado eso… es como la pequeña alegría del hogar. Definitivamente Diana se ve feliz. Al fin logró concretar uno de los sueños más importantes de su vida y la llegada de Facundo vino a sellar su relación con Cristián. Ya queda muy poco para que él vuelva de la selva peruana, por eso Diana ya se está preparando para su regreso y seguir haciendo de su vida un gran banquete. Por Diego Andrade Fotos gentileza Canal 13

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