Por Diego Andrade

Ya han pasado seis años desde que Carmen Gloria Arroyo apostó por un cambio en su vida. Decidió alternar sus días en los Tribunales con un estudio de televisión, donde se dedicaría ayudar a resolver los problemas cotidianos de mucha gente. Dejaba de ser una abogada y se convertía en La Jueza. Vivía uno de los momentos más fuertes de su vida y ante los ojos de muchos todo se estaba desmoronando. Por que, sin duda, la oferta de Chilevisión llegó en el momento justo, en el minuto en que necesitaba seguir adelante, sin un hombre a su lado, con tres hijos y una situación económica extrema. Hoy con el paso del tiempo vuelve a recordar esos años y nos revela parte de su vida, que parece sacada de una película. Porque Carmen Gloria es una mujer con agallas, una eterna luchadora.

¿Alguna vez te habías imaginado que serías parte de la televisión chilena?

Nunca me lo había imaginado. Esto no fue algo que haya buscado. Estoy muy contenta con lo que hemos logrado con el equipo de “La Jueza”, porque para mí siempre ha sido importante hablar de “nosotros” y no de mí, porque en todo este proyecto televisivo trabajan más de 20 personas. Yo tengo la puesta en escena, pero todo eso es producto de un trabajo inmenso. Hemos ido preocupándonos muy en serio de que los casos tengan cada vez más una solución concreta, eso nos ha dado un distintivo frente a los programas parecidos. Nos ha dado cercanía y credibilidad frente a la gente, que es nuestro gran tesoro y gran inversión.

¿Cómo llegaste a Chilevisión para ser “La Jueza”?

Fue bien raro. En la vida hay momentos en que todo se conjuga para que pasen las cosas. Yo estaba ejerciendo como abogada penalista, estaba en el caso del asesino de la Catedral y en el de Spiniak, como abogada defensora de Gemita Bueno. Esos dos casos tuvieron mucha connotación nacional, mucha prensa, lo que me permitió poder ir a muchos programas y dar muchas entrevistas. Fue invitada a “El Termómetro”, como panelista, muchas veces. Fue ahí cuando le llega el proyecto a Chilevisión, comienzan a buscar a una abogada y piensan en mí. En ese momento yo estaba terminando un post grado en Derecho Penal y no tenía ningún interés en entrar a la televisión.

¿Nunca se te había pasado por la mente?

No, jamás. Nunca fui a un casting ni nada. Lo mío era completamente intelectual. Además, me acababa de separar y estaba en una crisis económica bastante importante. Todo se volvió atractivo cuando me hablaron de las lucas, sólo por eso. Y yo dije Ok, estoy acá un par de años, para rearmarme con mis hijos, salir a flote y después lo dejo. De hecho, era así. Cuando terminó el contrato a los dos años yo me senté para decir hasta aquí llegamos, muchas gracias… y ahí vino la tentación económica de nuevo y eso es lo que me ha mantenido en la televisión. Hay una compensación de estar haciendo un servicio social a través de la pantalla. De hecho, me siento muy orgullosa de poder haber ayudado a educar a la gente en términos legales, en sus derechos, en cómo defenderlos y eso es algo que me llena de orgullo. Pero también está el objetivo final, al igual que en cualquier trabajo, que son las lucas. Mientras sigan siendo buenas, seguiré metida aquí (se ríe).

¿La pega en televisión no te ha traído problemas con tus pares abogados? Porque igual el cambio fue radical…

Yo creo que hay un relativismo en la opinión. Por un lado están los pares que yo no dudo deben chaquetear y decir que yo soy una farandulera. No me lo han dicho directamente en mi cara, pero creo que debe existir. Por lo menos no lo he vivido en Tribunales, que es lo importante. Yo me gané cierto prestigio como abogada antes de entrar a la televisión y me he preocupado de mantenerlo.

¿Sigues con casos?

Sigo ejerciendo. Me cambié de área, porque es muy difícil que la gente entienda que uno puede defender a alguien malo. Y para los penalistas el desafío está en defender a la gente mala (se ríe). Entonces cambié de área y estoy trabajando en el Derecho a la familia. Y por lo menos en Tribunales nunca ha habido una discriminación o un trato distinto por trabajar en televisión.

Para la gente ahora debe ser más acorde tu trabajo en televisión con los casos que llevas como abogada…

Claro. Y me buscan por eso. Me ven en televisión donde estoy resolviendo muchos casos familiares y luego me ven en Tribunales defendiendo casos similares.

Me contaste que hace seis años viviste un momento familiar muy fuerte ¿crees que todo lo que has vivido te ayudó para hacer la pega que hoy cumples en televisión?

Yo creo que la vida me preparó para tener el programa que tengo. Porque creo haberlas pasado todas. Me separé con hijos, no tuve un peso, estuve en quiebra, tuve embargos…

¿Quebraste?

Sí, me quedé sin un peso en el bolsillo. Por eso cuando la gente me dice qué sabe usted de no tener plata para pagar la luz, yo le respondo Sí sé. Sé lo que es repactar las deudas, sé lo que es que los acreedores te persigan. Todo eso lo viví, por eso me permite empatizar mucho más con los problemas que veo en el programa, porque no estoy hablando desde mi burbuja. Se me juntó todo, fue terrible esa época. Y todo el mundo como que trata de hacer leña del árbol caído. Pero las mujeres tenemos fuerzas que no sabemos que existen, pero cuando las necesitamos salen a flote. Me saqué la mugre trabajando, nadé contra la marea, me puse de pie y aquí estoy. Hoy en día me siento orgullosa de haber logrado todo lo que he logrado, sin desconocer el apoyo del canal y de mi equipo.

Porque igual te llegó en el momento indicado la oferta del canal…

No te explico lo salvadora que fue. Fue como el pedacito de plumavit que flotaba en el mar para poder agarrarme.

La candidatura más difícil de su vida: “No estaba preparada para que todos hablaran de mí”

El año 2011 Chilevisión transmitía por primera vez el Festival de Viña. Por eso varios rostros de la televisión chilena fueron invitados a ser parte de la Gala previa al Festival. Por primera vez en muchos años, millones de chilenos siguieron cada detalle de la velada. Y entre los invitados estaba Carmen Gloria, con un vestido de Luciano Brancoli. Muy distinta a como solíamos verla en televisión. Rápidamente los ojos de la prensa se posaron en ella y hasta sacó portadas con su look. Por eso no fue raro que rápidamente la postularan como candidata al Festival. Pero no todo fue elogios: varios panelistas de farándula comenzaron a opinar sobre su look y apariencia. Hubo de todo, incluso comentarios que la dañaron profundamente. Algunos criticaban su excesivo escote, otros que no estaba en forma y que debía bajar de peso urgente. Carmen Gloria dejaba de ser “La Jueza” y se convertía en un personaje digno de ser comentado. De paso comenzaba uno de los períodos más complejos en su carrera televisiva.

Tú hablabas que tu trabajo también tiene un costo. En estos años también has sido parte del matinal de Chilevisión e incluso fuiste candidata a reina del Festival de Viña, que fue bien difícil para ti, porque tuviste que enfrentarte…

A un mundo completamente diferente, a un mundo que no quería conocer, que no me es cómodo, que no manejo.

¿Te molestaron las críticas que hubo en tu contra durante tu candidatura al Festival?

Con la distancia del tiempo lo puedo analizar más tranquila y a lo mejor para algunos fue una sobre reacción, pero lo que pasa es que no estoy acostumbrada a esa situación. No me gusta. No sé cómo reaccionar ante la agresión. Soy muy buena defendiendo a mis clientes, pero soy muy mala defendiéndome a mí misma. No me gustan las descalificaciones, las agresiones gratuitas. Me cuesta entender que alguien que no me conozca me insulte…

¿Crees que se sintieron con el derecho de decir lo que querían?

Justamente, que puedan decir lo que quieran y de forma tan peyorativa. Porque yo creo que todos somos libres de tener la opinión que queramos y de que nos guste quien queramos, pero siempre hay formas de decirla. Yo opto por la forma cordial

¿Te imaginaste que eso podría pasar durante tu candidatura? Jamás. No lo evalué. Además, nunca pensé que iba a llegar a ser candidata a reina en algún minuto. Osea yo me preparé para ir a tener una buena presentación en la gala del festival y volverme al otro día en la mañana para seguir trabajando. El canal me lo pidió de una manera bastante tajante, por decirlo de una manera cordial (ríe) y tuve que asumirlo no más, porque tenía contrato vigente. Pero, cuando las cosas se pusieron más fuertes, me permitieron mantenerme al margen de las actividades. Es que fue desmedido e innecesario. Ahora sí guardo recuerdos muy buenos, especialmente de la prensa. Además llegué a ser candidata por culpa de la prensa.

Sí, porque comenzaste a ganar popularidad muy rápido

Fue por los periodistas, la prensa que estaba cubriendo el Festival. Fueron súper cariñosos y amorosos conmigo. Me entendieron cuando fui a decirles que no me iba a retirar de la candidatura, porque entiendo que era una ofensa para ellos, pero les pedí que no me forzaran a participar más de las actividades, porque no quería exponerme más. Y lo entendieron. Además, el cariño de la gente en Viña es uno de los recuerdos más lindos que uno puede guardar.

¿Con quién te escudaste en esos momentos? ¿con tu familia?

Mi familia son mis tres hijos que estaban allá conmigo.

¿Y qué te dijeron tus hijos?

Ellos estuvieron muy mal en un minuto, porque hubo un desatino de un par de personas que dijeron que mi lunar era cancerígeno. Entonces tú no le puedes explicar a un niño que eso era una mala forma de competir. Ellos se asustaron, pensaron que a lo mejor había algo que yo no había contado. Lo pasaron muy mal ese día. Y me preguntaron. Yo me acuerdo que estaba haciendo el matinal, salí del programa y me encontré con mi hijos llorando en el hotel, diciéndome Mamá te vas a morir. Yo no entendía nada y ahí supe que había sido por culpa de esos comentarios muy poco atinados. Ese fue el día en que me quebré y lloré, porque yo podía jugar, pero mis hijos no. No se lo merecían. Y creo que nadie se lo merece. Es una aberración hacer comentarios así.

¿Cómo es la relación con tus tres hijos? ¿Cuántos años tienen?

16, 13 y 11. Tengo una muy buena relación, muy cercana, muy partner, pero también de mucho respeto. Ellos tienen clarito que yo soy la mamá y que las reglas las pongo yo. Las reglas no se conversan. Por otro lado tenemos una relación cercana, de jugar, de desordenarnos. Tengo los mejores hijos del mundo.

¿Qué te dicen ellos sobre tu pega?

No son muy conscientes de este tema de la tele. Ellos lo único que saben es que la gente me habla en la calle y eso les incomoda un poquito.

Además que en tu caso debe ser distinto: la gente se acerca para contarte sus problemas..

Tal cual. Generalmente la gente que me para en la calle es para contarme el caso de una tía o de un cercano. Es un poquito más largo el trámite. Entonces eso les carga un poco a mis hijos. Pero tampoco es para tanto. Además yo siempre les recuerdo que gracias a ellos (el público) tenemos plata a fin de mes, que gracias a ellos al programa le va bien… trato de que entiendan que todo es parte del trabajo.

El gran banquete de Carmen Gloria: “Me gustan las cosas simples”

¿Qué cosas para ti son parte de un banquete ideal? Yo sé que te gusta la comida casera, por ejemplo…

Sí, me gustan las cosas simples. Si tengo que elegir, prefiero una comida en mi casa muy íntima, con un muy bueno vino y de aperitivo un champagne bien helado. Ese para mí es el panorama ideal. ¿Qué hay para comer después? Puede ser desde un pescado frito hasta porotos granados.

¿Cuál es tu plato favorito?

Yo creo que los mariscos y la comida árabe están a la par. Si tengo que ir a comer fuera voy a preferir siempre mariscos antes que la carne.

Y de la comida chilena…

Hay me encanta. El caldillo de congrio, me fascina. Pero el caldillo preparado siguiendo al pie de la letra el poema de Pablo Neruda: me gusta con crema, con tomate, con cebolla, con ajito, con todas esas cosas. Y en los platos más elaborados me gusta mucho el pastel de choclo. La empanadas me encantan y ojala empanadas fritas de pino (se ríe).

Osea eres de gustos bastante simples

Muy simples. Pero también puedo disfrutar con la alta cocina, muy elaborado, lo encuentro fabuloso y lo disfruto. Pero en general soy de gustos bastante sencillos.

¿Te gusta viajar?

Me encanta. He viajado menos de lo que quisiera y quizás el que más recuerdo fue el más reciente, cuando fui a Punta Cana con mis hijos. Fue increíble estar con los tres en la playa, que nadie te cache, puedes hacer locuras…

¿Eres un poco loquilla?

Sí, me encanta jugar con ellos. Y acá tienes que medirte un poco, porque la gente es bastante prejuiciosa. Afuera podía sentirme más libre, nadie me pedía fotos ni nada (se ríe). Y además era el primer viaje que hacía sola con mis hijos. Fue maravilloso, lo pasamos muy bien, nos relajamos mucho, estuvimos una semana guatita al sol, comiendo rico, tomando rico…

¿Y el corazón está bien?

Muy bien. Mejor de lo que yo esperé en un minuto. Yo no tenía muchas expectativas puestas y a lo mejor eso mismo es lo que ahora me hace sentir muy feliz.

Igual es un poco expuesta la relación que tienes hoy, porque no te fijaste en cualquier hombre. Pusiste tus ojos en un galán como Bernardo Borgeat, que viene de un dating show donde causó furor…

Fue difícil. Debo reconocer que soy tremendamente prejuiciosa, quisiera no serlo, pero lo soy. Fui criada a la antigüita. Y eso influyó también para que la relación empezara…

¿No le creías mucho el cuento?

No daba ni un peso por la relación (se ríe). Costó que empezara y que la reconociera. Pero finalmente creo que los hechos han superado las expectativas y ahora estoy contenta, Voy a hablar siempre en términos generales, voy a decir si estoy contenta o no, pero de la relación, de las cosas que suceden no, porque eso es algo que nos interesa solo a él y a mí. Voy a resguardar mucho nuestra relación. Pero estoy feliz, muy feliz.

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