El 2013 es importante para Carolina Urrejola: hace 10 años que decidió dejar su carrera como comentarista de actualidad en un canal de cable para comenzar a jugar en las ligas mayores. Fue el 2003 cuando recibió la oferta para sumarse como lectora de noticias en “24 horas en la mañana”. Ése fue sólo el comienzo de su meteórica carrera que hoy la tiene como uno de los rostros más creíbles de la pantalla chica. Pero detrás de la seriedad de las noticias se esconde una historia de amor que hoy la tiene más feliz que nunca. Al parecer el matrimonio le sienta bien.

¿Cómo recuerdas el momento en que te pegaste el salto del cable a la televisión abierta?

Fue bien violento. Fue un cambio como bien traumático: desde la libertad del cable, del pelo súper largo y de la onda más hippie a una cuestión mucho más formal, como son las noticias. Tuve la posibilidad de hacer otras cosas en televisión abierta, pero en realidad de las opciones que me ofrecían yo consideré que lo que más aportaba y lo que tenía más trascendencia eran las noticias, por eso tuve que adaptarme no más al cambio.

¿Qué otras cosas te ofrecieron en ese entonces?

En ese entonces estaba comenzando en el 13 el “Acoso Textual” y estaban como definiendo el panel, porque inicialmente iban a ser tres personas solamente. Si hasta hice un piloto, figúrate, con la Paola Falcone y la Cristina Tocco. Entrevistamos a Ballero, porque justo entré a la televisión abierta cuando estaba el boom de “Protagonistas de la Fama”. Mientras tanto, en el siete me ofrecían entrar al departamento de prensa. Entonces yo dije mejor vamos por el periodismo serio, que puede generar un aporte mayor. No digo que la entretención no aporte, pero esa fue finalmente mi elección.

¿De qué noticias te acuerdas durante estos 10 años que llevas como rostro de los noticiarios?

Sabí qué, que cuando uno comienza a hacer el recuento te das cuenta que visite muchos momentos históricos. Igual en estos 10 años no he estado sólo en el periodismo más duro, también fui parte de “En Boca de Todos” durante cuatro años, que fue una etapa muy importante para mí, pero siempre con la vena conectada directo a las noticias. No sé poh, para mí fue bien impactante la cobertura del terremoto, donde me fui al tiro a Concepción. Creo que para todos el terremoto nos removió no sólo externamente, sino también internamente. Yo me lo viví reporteando y en un lugar tan destruido. Eso fue bien impactante. Uff he vivido muchas cosas: cambios de gobiernos, la llegada de Bachelet a la presidencia, la elección de Obama…

La muerte de Augusto Pinochet…

La muerte de Pinochet, que en vez de decir que iba a ser despedido con honores militares, dije que iba a ser con “horrores militares”, imagínate el lapsus. Pero no sé por qué no me arrepiento mucho de ese lapsus en verdad, lo confieso.

Dos años de amor: “Ya me había aburrido de 10 años de soltería”

Ahora sigues tu vida profesional en “Teletrece Tarde”, pero tu vida tuvo un cambio muy importante hace dos años, cuando te casaste con el periodista Mauricio Jürgensen…

Así es, justo hoy día estoy de aniversario. Si poh, hace un tiempo que estoy viviendo una vida completamente nueva, después de haber estado varios años soltera con mi hija. Yo me casé con el papá de mi hija, estuvimos seis años casado y después pasé diez años soltera con ella. Debo reconocer que fue exquisito, fue una muy buena época, porque me permitió dedicarme mucho a mi trabajo y hasta que empecé a echar de menos tener a alguien al lado. Afortunadamente llegó el hombre indicado, el hombre para la vida, el compañero.

¿Esperabas encontrar al hombre de tu vida después de 10 años?

Siempre supe que iba a llegar, que iba estar en pareja, porque a mí me gusta mucho estar en pareja. Obviamente uno se lo pregunta, porque estás tan cómoda. Además las treintañeras con buena pega, con hijos y la vida como armada, nos preguntamos cuánta libertad vamos a perder si nos emparejamos. Pero no sé, a mí me valió la pena el cambio.

Oye tu tienes una hija súper grande…

Sí, acaba de cumplir 18. Ella está en cuarto medio, pensando qué va estudiar, es súper humanista, no descarta periodismo. La otra vez la acompañé a sacar carnet de conductor y ahí sí que casi me desmayo. Dije definitivamente esta niñita está muy grande y yo estoy muy vieja.

Tu tuviste tu hija a los 20 años. Igual, aunque no eras tan chica, debe haber sido rudo tener una hija a esa edad ¿o no?

No era una cosa muy normal. Fue bien impactante al comienzo, lógico, porque no es lo que uno tiene planificado, pero lo volvería a hacer definitivamente. Si pudiera cambiarlo, no cambiaría ese capítulo de mi vida, porque uno nunca está completamente preparada para la maternidad. O sea, yo veo a muchas amigas que se casan, esperan muchos años para tener hijos y de repente quieren ser mamás en una etapa donde la fertilidad ya no es la misma. Además, las aprensiones son casi las mismas cuando eres mamá primeriza. Yo creo que cuando uno es mamá joven es mucho más audaz y, de una manera extraña, mucho más comprometida también. Sí. Yo por lo menos lo viví así, para mi era mi única y fundamental prioridad en la vida. Me di cuenta que era una situación tan especial, tan distinta, que yo era tan joven, en el fondo, que tenía que dedicarme en cuerpo y alma a la crianza de mi hija. El vínculo yo creo que es como más fuerte, fíjate.

¿Te casaste antes o después de tener a tu hija?

Me casé esperando a mi hija. Fue un súper buen matrimonio, nos queremos hasta el día de hoy, los dos éramos súper jóvenes, le pusimos harto pino, sacamos adelante a nuestra hija y tuvimos una vida bastante entretenida como matrimonio. Teníamos un departamentito chico donde recibíamos a nuestros amigos…

Igual era raro: tenías 22 años y estabas casada con hijos

Sí, pero sabes me calza con mi tipo de personalidad. Yo he sido siempre como un poco agrandada, como mezcla entre Mafalda y Susanita. Así que para mí era como normal. Y hacía queques de miel cuando nos juntábamos con mis amigas a estudiar en la universidad. Era como parte de la vida, no me sentía como una cabra chica. Ahora me doy cuenta que sí era súper cabra chica, pero bien madura. Siempre fui guaguatera, como mamá de mis amigas, como que tengo una cosa maternal…

Pensando en esa cosa maternal ¿tienes ganas de tener otra guagua? Me gustaría, si poh, ojala que resulte.

Igual es distinto tener un hijo 18 años después…

Sí, pero me siento igual de capaz, con las mismas ganas. No sé poh, habrá que ver.

Yo sé que eres muy melómana, la música es muy importante en tu vida ¿Qué gustos musicales te han marcado?

Yo te diría que de chica, la música latina como de Rafaella Carrá, Yuri y Daniela Romo me marcaron bastante. O sea, a los ocho o nueve años de edad yo armaba coreografías con mis amigas, sacabas las letras, porque me gusta mucho cantar, así que desde muy chica fue una beta que se me destapó. Y también la beta de fan, porque yo era súper fanática. De adolescente yo salía con chiquillos y no podían entender que a mí me gustara Luis Miguel, por ejemplo. De hecho, tuve que dejarlo cuando empecé a ir a fiestas y todo…

No te ayudaba mucho con los chiquillos

No me ayudaba mucho, no era una cosa por la cual sentirse orgullosa, aunque todavía no entiendo por qué.

Eras de las que mandaban hasta cartas…

Claro, mandaba cartas a Luis Miguel, era del club de fans, escuchaba todos los domingos la radio Minería, tenía todos los cassettes. Escribía cartas a Lomas de Chapultepec…

¿Y te acuerdas qué le escribías a Luis Miguel?

No me acuerdo la verdad, pero debe haber sido como ¿Cuándo vas a venir a Chile? anda a saber, tenía 11 años, imagínate.

¿Y lo conociste alguna vez?

Mi mamá trabajaba en televisión así que nos conseguía que fuéramos al canal. Por ejemplo, había un programa que tenía Antonio Vodanovic donde venían artistas, que se llamaba “En Vivo”. Para allá partimos y los vimos en directo. Y una vez fuimos de público al programa “Aquí Hotel O’higgins”, que era un satélite del festival de Viña, y nos sentaron con mis hermanas y primas en la mesa del al lado en que Juan Guillermo Vivados entrevistaba a Luis Miguel y tuve que hacer un esfuerzo súper grande para contenerme y no abalanzarme. Mi mamá trabajaba en el canal, además, así que todo esto era prácticamente irregular, yo no podía hacer un show. Pero después cuando salió Luis Miguel se tiró todo el mundo encima a tratar de tocarlo y me acuerdo que alcancé a llegar, pero no pude hablarle. Lo que sí logre fue como aferrarme a un brazo o una cintura, pero después me sacaron los guardias.

Después en el colegio, como a los catorce o quince años, comencé a escuchar a “The Beatles” y toda la música pop que estaba de moda: la música de los ochenta, las power balads, Bon Jovi… todo eso me encantaba. Y ya un poco más grande comencé como a sofisticarme, no se poh, a escuchar a los clásicos del rock: Led Zeppelling, Rush… todo el tiempo, desde octavo básico hasta toda mi etapa de escolar más grande, era súper fanática de Silvio Rodríguez, era fanática, me encantaba. Además, yo tocaba guitarra y cantaba en festivales, era como bien musical.

Ahí hay algo que te une con Mauricio, porque él se dedica 100% a los temas musicales…

Imagínate, me une completamente. Si la primera vez que salimos hablábamos de cómo escuchábamos la Radio Infinita y las canciones más pernas.

En algún lugar leí que tu pagaste por ir a un recital para verlo, después a otro para hablarle…

Yo me acredité para ir a conocerlo. No te digo yo que ya encontraba como que mi soltería era muy prolongada y me sentía sola. Ya lo sabe una treinteañera que el mercado no es muy fácil. Entonces empecé a pensar en posibles candidatos y apareció éste entremedio…

Ahh, como un estudio de mercado…

Sí, como un estudio de mercado, totalmente. Le gustaba la música, siempre leía sus críticas, me dijeron que era como buenmozo y estaba soltero…

Todo partió por las críticas musicales que hacía…

Sí, yo siempre lo leía y me preguntaba ¿cómo será este gallo? Jürgensen, como serio me lo imaginaba yo. Hasta que una amiga me dijo que había un festival donde habían varios recitales y yo dije Vamos, me acredité y mi amiga me dijo Mira ése es. Después yo lo invité a la radio, como que no quería la cosa, para comentar tantos recitales y ahí el cachó y me convidó a salir. Como que se dio por aludido que yo estaba haciendo muy sutilmente un trabajo y ahí comenzamos a salir, nos gustamos, comenzamos a pololear y a los dos años nos casamos.

¿Y tu hija lo aceptó al tiro?

Sí fíjate, porque ya estaba más grande, tenía catorce años, así que entendía que yo estaba feliz. Él es un amor, un gallo dulce, que nunca se sobreactuó como para ganársela, sino que estableció una relación bien como natural.

El gran banquete de Carola: desde “Volver al Futuro” hasta “El Liguria”

Quiero saber más sobre tus gustos así que cuéntame ¿Cuál es tu película favorita?

“El Padrino” me gusta mucho, “Volver al Futuro” me encanta.

¿Las tres o alguna en especial?

La primera, de todas maneras. Me encantan las películas de Stanley Kubrick, “El Resplandor”, por ejemplo.

¿Comida favorita?

Soy súper buena para comer, me gusta todo. Te juro que no podría decirte lo que más me gusta. De repente, las papas fritas, esas hechas en casa, no de bolsas, aunque igual me encantan las de bolsas. Me matan. ¿Un lugar del mundo donde te gustaría ir o donde te gustaría regresar? Me gustaría volver a las playas de Uruguay, como por la paz y la tranquilidad que hay ahí. Me gustaría mucho conocer Berlín, estoy como bien pagada con esa ciudad, con la ciudad de cristal, como le dice un amigo.

¿Un restaurante?

El Liguria me encanta, encuentro que uno siempre se va a la segura, y hay uno en Valparaíso que nos encanta, se llama “Espíritu Santo”, que queda en el Cerro Bellavista, que es uno más piola.

Ahora que cumples 10 años como conductora de noticias ¿cómo te imaginas lo que viene para adelante?

Yo no sé, yo me veo haciendo varias cosas, no sé si me veo otros diez años siendo lectora de noticias. Hay gente que le encanta el mundo de los noticieros, a mi me gusta mucho la entrevista, los debates, la conversación, así que a lo mejor sería buena cosa buscar algo por ahí. Y lo otro que me gusta mucho es lo que estamos haciendo con “Sábados de Reportajes”, con mucha producción propia este año, creo que es una ventana que la gente agradece mucho y lo quieren harto. Yo llevo cinco años haciéndolo y es un espacio al que también le tengo mucho cariño.

¿Crees que eso ha ayudado a que la gente tenga una muy buena percepción sobre ti? Si fuiste candidata a reina guachaca gracias a la gente…

Sí. Mira uno no sabe mucho. Yo creo que es verdad, la gente premia la consistencia, básicamente. Premia que la gente que ve en pantalla sea igual siempre, que no es como impostado. Pero también el hecho de salir en televisión provoca que la gente ya te tenga cariño y encuentro que eso es como un regalo, porque es totalmente gratuito. Independiente por la calidad de tu trabajo, la gente por verte, por el hecho de que la acompañes en la televisión, ya te reconoce y en el fondo te hace sentir como famosa. Yo creo que finalmente que el reconocimiento, en mi caso, viene mucho por la consistencia y calidad de mi trabajo. Yo creo que uno podría hacer muchas más cosas vistosas o más parafernálicas, pero finalmente lo que importa es el trabajo bien hecho, que uno sea una persona decente y consistente.

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