Eduardo Fuentes es una persona cercana. Es de los que saluda a todo el mundo mientras camina y siempre está dispuesto a escuchar. Algo que muchos ya valoran de su personalidad y que en muy pocos años lo ha transformado en uno de los

conductores más importantes de nuestra televisión.

Sin duda, vive uno de sus mejores momentos. Pero a pesar del éxito ha decidido abrazar una lucha que nació de su propia experiencia. Una realidad que lo obligó a asumir la vida con otra perspectiva y ver su futuro con otros ojos.

¿Cómo llegaste a tomar la bandera de lucha para que la infertilidad sea considerada una enfermedad en nuestro país?

Mira, la idea de que sea considerada una enfermedad es porque, en la medida que sea considerada así, podrá tener códigos vía Fonasa e isapres y la gente podrá acceder a los tratamientos de infertilidad, que van desde los 4 hasta los 200 millones por cada intento. En Chile hay un universo, diagnosticado, de 350 mil parejas que tiene infertilidad y el 80% de ellas no puede costear el tratamiento. Yo decidí dar la pelea después de que me enteré de estas cifras. Además, yo ya había vivido la experiencia, sabía lo caro que es, que es bastante frustrante y que generaba mucho ruido en la pareja. Lo que suele suceder es que se asume este problema con mucha ignorancia, los hombre tenemos miedo a contar que somos infértiles y va quedando la cagá. Por eso decidí a contarlo públicamente, sacrificando parte de mi privacidad e intimidad, en pos de poder visualizar de mejor manera este problema que afecta a miles de chilenos.

Justo mencionaste que tuviste que sacrificar tu privacidad y contar algo muy íntimo, por eso no puedo dejar de preguntarte ¿Cómo fue el momento en que te enteraste que eras infertil?

Nosotros, con mi ex mujer, llevábamos tiempo tratando de quedar embarazados y no lo lográbamos. Por eso me pidieron que me hiciera algunos exámenes. Me los hice y me dijeron: Mire usted tiene una cantidad de espermatozoides por mililitro un 90% más bajo de lo que debería ser, por lo tanto con ese bajo nivel no podrá ser papá.  Chuta, te golpea muy fuerte, te cuentan que para ser papá tendrás que someterte a algunos tratamientos y te van dando opciones, pero era muy duro todo. Lo que pasa es que muchas veces uno asocia, a partir de la ignorancia, la masculinidad con el poder ser padre, como si fueran de la mano. Todo te genera ruido, me asusté, me dio pena, rabia… pero ya estaba, había que asumir lo que estaba pasando.

Finalmente, con el paso del tiempo, tu matrimonio terminó ¿Tuvo algo que ver en tu quiebre todo este problema que estaban  enfrentando?

No, nosotros nos separamos por otros motivos distintos a la infertilidad. Pero evidentemente cuando te diagnostican hay un algo que se quiebra, algo que finalmente tienes que trabajar con tu pareja, porque es una enfermedad que afecta a la pareja.

¿Y siempre tuviste muchas ganas de ser papá?

Aunque no lo creas no ha sido un tema prioritario en mi vida, no es una cosa que me haga cortar las huinchas. Yo quiero tener un hijo, evidentemente, pero también pienso que si la vida no me da un hijo lo voy a tomar con tranquilidad y normalidad. Creo que uno tiene que llamar a los hijos.

Paradojalmente eres hijo único ¿Cómo fue vivir tu infancia sin hermanos?

Al principio uno lo sentía un tanto extraño, porque veías que todos tenían hermanos con los que jugaban después de la hora que te obligaban a entrar a la casa. Yo me iba a mi casa solo. Pero eso también genera un universo de creatividad y una serie de cosas que me hacen valorar mucho, hoy en día, el haber sido hijo único.

¿Qué papel jugó en esa infancia tu mamá?

Fue clave, yo era muy cercano a ella, un hijo único un tanto mamón. Fue una madre que finalmente se fue cuando yo tenía 18 años. Fue un momento muy fuerte y duro. El cáncer es una enfermedad muy triste de enfrentar: verla a ella en su dolor y en su desgaste físico fuetemendo. Pero con el tiempo aprendí que en vez de llorar por haber perdido a mi mamá a los 18, tenía que agradecer por haberla tenido todo ese tiempo conmigo.

¿Y la relación con tu papá cómo fue?

Con mi papá yo tenía más distancia. No era mala la relación, pero era distinta, porque él salía muy temprano a trabajar y llegaba muy tarde. Después de que falleció mi mamá tuvimos un acercamiento y logramos coincidir en muchas cosas de la vida. Finalmente, los años que alcanzamos a compartir fueron preciosos.

De hecho, tu padre partió justo el mismo año en que te estabas separando…

Ese año 2007 fue bastante nefasto en muchos aspectos: me separé, falleció mi papá, empecé a sentir una soledad que nunca antes había experimentado. Era bien loco, porque me estaba yendo muy bien en lo profesional, pero sentía que por dentro habían muchos vacío. Afortunadamente a fines de ese año conocí a la mujer de mi vida y ahí todo se enrieló.

 

La llegada de un nuevo amor

 

 

Fue precisamente a fines de 2007 cuando conoció a Andrée Burgat, una exitosa editora de revistas que lo flechó de inmediato. Lentamente comenzó una relación que le traería de regreso la esperanza, el amor y la tranquilidad de una vida en pareja.

¿Cómo fue cuando la conociste? Porque finalmente tu vida estaba en medio de un cambio muy grande…

Yo pensé: Me voy a separar, voy a estar solo un buen tiempo, no quiero más guerra. Pero de pronto encuentras a la mujer que te hace tilín: la conoces, te das cuenta de que es una mujer brillante y que habías estado buscando. Llega el minuto en que dices: Bueno tengo dos posibilidades: la dejo ir y me arrepiento para siempre o digo chao y tratamos de vivir una vida juntos. Decidí el segundo camino y nos ha ido muy bien hasta el momento.

Justo en el momento en que la conociste te empezaste a acercar al budismo ¿Cómo fue cambiar un poco tu forma de ver la vida?

Fue bien simpático, porque a pesar de que cada uno había tenido su vida y sus mundos, habíamos tratado de buscar respuestas que nos dejaran más conformes, cada uno por su lado. A mí el catolicismo había sido muy importante en mi vida, pero cuando me separé me acuerdo que un curita me dijo: Bueno no se te pueden dar más sacramentos, porque estás separado y la Iglesia no lo acepta. Finalmente me abrieron la puerta para buscar algo distinto. Finalmente, conocimos un psicólogo, fuimos a una clase de meditación, empezamos a leer sobre el budismo y nos quedó gustando. Me gustó la filosofía, más allá de la religión.

¿Cómo podrías explicar la forma en que cambio tu visión de la vida?

Honestamente  yo no encuentro que haya un cambio tan profundo. Lo que sí es que te permite comprender más tu entorno, a no ser tan crítico, no ser tan cuestionador del resto, tener más compasión por lo que otros sienten y disfrutar mucho más el aquí y el ahora.

En medio de todo ese cambio te aventuraste a dar un paso muy importante ¿Qué te llevó a pedir por segunda vez  matrimonio en tu vida?

Bueno, nosotros comenzamos a pololear y al año decidimos irnos a vivir juntos. Andrée nunca se había casado y un día sentí que era necesario que ella supiera que mi compromiso era muy relevante. Le propuse que nos casáramos del modo que fuera, pero que a nadie le quedara alguna duda de que yo estaba feliz de estar con ella.

De hecho tomaron la decisión de casarse en una ceremonia muy íntima en una playa en el caribe…

La sociedad te impone muchos compromisos: si hacíamos un matrimonio normal era un gastadero de plata que no estábamos dispuestos a gastar, porque teníamos nuestra vida armada, nuestra casa, nuestras cosas. Nosotros queríamos hacer un rito que fuera relevante para los que en verdad viven con nosotros el día a día. Por eso decidimos escaparnos con el mismo grupo con el que viajábamos una vez al año y compartir ese momento tan íntimo en esa playa tan bonita.

Me imagino, que antes de todo esto,  tuviste que hablar con tu mujer de todo el tema de la infertilidad y de cómo  iban a enfrentar esa situación juntos…

Por supuesto.  Antes del primer beso, nos juntamos a conversar un día y nos contamos ambos nuestra historia sin ningún tipo de adornos. Partimos desde cero, ambos con nuestras historias conocidas, con una absoluta verdad. Creo que eso fue clave para tener la relación tan rica que tenemos el día de hoy.

Fue bien esperanzador encontrara una mujer que te aceptara tal cual eras…

Es parte de la maravilla de tener a una mujer como ella.

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