Son las siete de la tarde. Francisca Imboden está terminando las grabaciones de uno de los capítulos de “El Hombre de tu vida”, la serie que la tiene por partida doble en la televisión chilena, junto a su papel de Verónica en “Las Vega’s”. Sin duda el 2013 ha sido su año, pero detrás de su gran éxito se esconde la historia de una mujer aperrada, que no tuvo miedo a enfrentar la maternidad a los 20 años, casarse dos veces y seguir con una carrera que cada vez más la tiene en los hogares de todos los chilenos.

¿Cómo has enfrentado la enorme pega que has tenido este 2013?

A la larga, una entre comillas lleva bastante tiempo en esto así que como que te acostumbras, no es un rollo muy importante. Sí debo reconocer que hacer “Las Vega´s” Y “El Hombre de tu Vida” casi juntas ha sido un trabajo bastante intensivo. Pero lo anecdótico es que es divertido verse con pelo largo y al ratito verse con el pelo corto y bien crespo (se ríe). Es cómico, porque además los personajes son como polos opuestos, por lo que uno se siente satisfecha por ser medianamente versátil como actriz.

Viendo “Las Vega’s” igual es un poco raro verte como mamá de actrices tan grandes ¿No te han molestado mucho por eso?

Sí, por un lado sí, pero yo me preocupé bastante de tener actoralmente una actitud bastante maternal. Por otro lado, igual tengo una hija que va a cumplir 20 años. Por supuesto que no podría ser abuela todavía, pero inevitablemente yo ya me manejo con otro tipo de temas con mis hijas. Tengo un hijo parvulario, pero igual tengo dos hijas bien grandes. De repente la pega te exige hacer papeles como ese, por supuesto que es más entretenido hacer personajes que sean etariamente más parejos con los temas que a uno le toca vivir todos los días, pero esta “Vero” es bastante normal, no fue como que me hicieran transformarme en una persona diez años mayor que yo. Finalmente es una mujer bastante guapa, inteligente, pero que es súper mamá para sus cosas. Lo entretenido es que cuando yo tenga 50 años, me contraten a mí para hacer ese personaje y no a una cabra más joven. Ese es mi afán a la larga.

Me contaste que tienes hijas grandes, entonces fuiste mamá muy joven…

Súper joven. Yo me titulé de actriz con dos hijas. Si de hecho todos los profesores me decían acabas de sepultar tu existencia actoral, pero no fue para nada así.

¿Y cómo fue para ti ser mamá tan joven?

Nunca me había imaginado ser mamá tan joven. Yo siempre me había imaginado viviendo en París hasta los 57 y de ahí recién pensar en tener hijos. Nunca fui tan maternal tampoco, así como de decir: ¡Hay, que rica la guagua! No tenía muy desarrollado ese punto. Sólo se me desarrolló con mis hijas.  En realidad, no te podría decir críticamente cómo fue, tuve que ir resolviéndolo en el camino, porque no tenía mucho tiempo para meditarlo. Era bien de locos, porque tú comprenderás que andar haciendo teatro infantil no era precisamente como que tuviera muchos recursos, a la nana esperándome en la casa o tuviera el auto increíble. No, andaba en micro y tenía que depender de la sala cuna. Pero lo hice y ahora encuentro súper loco todo lo que pasé, ojalá que una hija mía lo haga un poco más organizado que yo (se ríe).

¿El hombre tu vida?: “Yo nunca he creído en el hombre perfecto”

Francisca es una mujer que cree en el amor, pero no en aquel que nos muestran las historias de niños. En sus 41 años ha puesto fin a dos matrimonios, pero eso no ha sido un problema para volver a intentar una vida en pareja. Pero hay una cosa que tiene muy clara: el hombre perfecto no existe.

Y también te casaste súper joven ¿Fue una decisión apurada o porque encontraste al hombre de tu vida?

No, la verdad es que fue un poco apurado y poco reflexivo. No sé, a los 21 años no estay muy cleaver con muchas cosas y yo recién, creo, estoy madurando un poco.

¿Ha sido difícil para ti encontrar al hombre de tu vida?

Nunca estuve muy preocupada de encontrar un hombre, la verdad. Yo creo que para cualquier actriz puede ser complicado, porque no cualquier gallo se puede bancar el nivel de trabajo, la exposición, que tengas ser pareja de otro. Tiene que ser un perfil de persona muy seguro de sí mismo, que no siempre existe, no es fácil.

¿No te pasó que a algunos hombres les diera susto acercarse a ti?

Yo te podría contestar al revés: si fuera tan difícil, no me habría casado dos veces. Tuve dos matrimonios de siete años, que no son tan cortos. En el fondo no ha sido tan difícil encontrar un hombre, el punto es que la relación perdure, pero creo que ése es un problema que enfrentan todas las parejas.

¿Sientes que a medida que fueron pasando los años, te fuiste desapegando de esta idea del hombre ideal?

Nunca tuve una imagen de hombre ideal.

¿En serio?

En serio. Siempre me revelé en contra de Walt Disney, nunca creí en el príncipe azul. La verdad, es que siempre fui demasiado independiente con mis cosas. Ése es mi problema: más que estar esperando al hombre perfecto, nunca creí que existiera el hombre perfecto. Por supuesto que a mí me encanta estar con una persona, pero no me gusta exigirle ayuda. Como esa idea de que sin un hombre no puedo vivir, no. Yo sin un hombre puedo vivir perfectamente, lo que pasa es que es más fome, no más.

¿Qué te conquista de un hombre?

Hoy en día, lo más importante es la seguridad en sí mismo. Eso no significa ser prepotente, es estar muy tranquilo con lo que hace en donde uno no se vuelva ni una amenaza, ni una competencia. Por eso creo que la seguridad en sí mismo acarrea ineludiblemente un gran sentido del humor, porque nadie puede estar bien consigo mismo si no tiene un poco de humor para reírse de él. Creo que uno espera aquello que también te cuesta entregar. Es difícil, porque uno habla de la pareja como otro cualquiera, pero al final uno también tiene que tener esas características y eso es complicado.

Sé que durante el día haces muchas cosas: estás grabando la serie, trabajas en la radio, has trabajado en varias obras ¿Te queda tiempo para dedicarle al hombre de tu vida?

Siempre queda tiempo. Tener el amor de mis hijos y de mi pareja es muy importante. Siempre es bueno saber que alguien te está esperando en casa. Creo que en este momento de mi vida estoy muy feliz. En verdad, yo siempre trato de enfrentar la vida lo más alegre posible, pero no puedo negar que estoy en un muy buen momento.

En televisión has hecho muchos papeles muy importantes ¿cuáles han marcado tu vida?

Mira más que sean personajes que me han marcado a mí, hay algunos que han marcado mucho a la gente. Sin duda, el de María Salomé fue súper loco. Si hasta el día de hoy la gente me sigue preguntando por ese papel. Igual es raro, porque ya ha pasado bastante tiempo y en ese entonces tenía bastante más colágeno en la piel que ahora (se ríe).

¿Ha sido difícil para tus hijos tener una mamá tan conocida?

Al principio, no tenía ni un problema, porque yo me dedicaba a hacer teatro infantil. Después partí con personajes más chiquititos en televisión y me reconocían un poco. Igual ellas siempre me decían: ¿Por qué te conversan si no te conocen? Pero todo cambió el año 2000: ellas eran muy chicas cuando fue el fenómeno de “Romané”, porque tenían 5 y 7 años. Me acuerdo una vez que íbamos saliendo del canal, se me tiró un curso completo de colegio y me comenzaron a dar vuelta el auto. Ellas realmente quedaron con trauma. Fue horrible. O sea, amorosos los cabro, pero muy desatinados, porque uno solamente es la persona que entra todas las tardes a su casa a través de la televisión, también tienen que tener la capacidad de discernir que si uno está con sus hijos, no eres el personaje que ven siempre en televisión.

¿Cómo lograste que tus hijas fueran superando ese trauma?

Yo creo que empezaron a darse cuenta que yo las quería y las protegía en todo momento. La relación conmigo nunca cambió, lo que pasa es que lo que les carga cuando se me acercan, encuentran que es como una falta de respeto. Una vez también me paso que estaba con un de mis hijas muy enferma entrando a la clínica y se me acerca una señora para pedirme un autógrafo. Yo paré y le dije: Señora, lo siento, pero voy con mi hija muy enferma. Y ella me contesto: Hay ¿no quería ser famosa usted? Deme el autógrafo. Y ahí uno dice, pucha que pena que la gente no separa las cosas, porque la mayoría de las veces la gente se acerca en muy buena onda. Pero son las cosas chocantes las que te quedan más grabadas. Entonces, mis hijas a estas alturas ya no pescan. Además que yo trato de no exponerlas a situaciones complicadas. Con mi hijo más chico todo ha sido distinto, porque él no ve las teleseries en las que trabajo

¿No lo dejas ver tus teleseries?

Es que yo los últimos años he trabajado en puras teleseries nocturnas, entonces esas las ven sólo los que sean mayores de 18 años en la casa. Yo hago una crítica muy seria a la sociedad, porque no puedo entender que niños chiquititos vean televisión en las noches ¡En qué momento descansan! Por eso mi hijo no tiene por qué estar viendo tele en la noche. Él se acuesta a las ocho y media, así que no existe la posibilidad. Si la otra vez me dijo: “Vi una foto tuya en la micro ¿Es de tu trabajo?” Yo le respondí que sí. Pero igual creo que le voy a mostrar un video de la serie para que vea bien lo que hago en la tele, pero eso no más, porque igual no va a cachar nada, porque son historias para grandes. Igual él tiene claro lo que hago,  me ha acompañado a algunas obras en las que he trabajado y además que todos en la casa son buenos para actuar, así que se mueve en un ambiente donde el teatro siempre está muy presente.

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