Turco caliente. Sin duda, esa es una de las frases más reconocidas de Fabiola, una de las protagonistas de “Soltera Otra Vez”: una mujer de armas tomar, bastante obsesiva y completamente enamorada de su hombre. Pero detrás de ese personaje avasallador se esconde Lorena Bosch, una actriz bastante más quitadita de bulla, que camina por las calles de Santiago con su pelo tomado y con vestidos bastante más largos que los que usa su personaje televisivo.

Una mujer que vició un adolescencia rebelde, que tuvo que negociar con sus padres para estudiar teatro y que encontró al hombre de su vida nada menos que en pleno centro de Santiago. Una vida atípica, digna de un guión de teleserie. Porque Lorena es mucho más que Mirna Fabiola. Mucho más

¿Cómo has enfrentado el éxito que ha vuelto a tener la nueva temporada de Soltera Otra Vez?

Uf! Esta nueva temporada nos ha tomado de sorpresa a todo el equipo, porque hacer una segunda temporada para mucha gente era arriesgado. Típico que decían: Hay, las segundas partes nunca son tan buenas. Pero ¿por qué no pueden ser tan buenas como la primeras partes? Por eso decidimos hacerla, porque no es como una segunda nueva historia, sino seguir contando la vida de estos personajes. Lo bueno es que el público la recibió  muy bien y eso nos pone a todo el equipo súper contentos.

Me imagino que igual debe ser un gran desafío interpretar a Fabiola, porque no es una mujer muy tradicional…

Claro, es un desafío muy divertido. Cuando me pasaron este personaje, me entregaron algunas características y ahí me tuve que poner a construir cómo iba a ser la Fabiola. Lo que hice fue ponerme a ver cómo funcionaban mis amigas,  las amigas de mi mamá, a mi tía, prima… a todo el mundo. Lo que suelo hacer es partir pensando en la imagen del personaje, cómo se ve. Ahí es cuando pienso que debe ser “la negra”: tiene que tener el pelo negro, debe ser buena para gesticular, ser un poco exagerada, etc. Este personaje es distinto a mí, pero lo que empieza a pasar es que después se te comienzan a quedar pegados algunos gestos.

¿Qué tics se te han quedado pegados de Fabiola?

Por ejemplo, ahora me suelo mover mucho cuando hablo, algo que no solía hacer antes.

¿Tú eres de personalidad mucho más tranquila?

Claro. Además, creo que desde el punto de vista estético soy bastante distinta a la Fabiola, pero igual tengo un carácter tan fuerte como el de ella. Yo no soy tan agresiva, no me meto tanto en la vida de los otros. En general, no tengo tanta opinión sobre los demás, porque creo que la diversidad es lo que nos hace una sociedad entretenida, entonces si me dedico a estar opinando si lo que hace el resto está bien o mal, como que no ayudo mucho a este tipo de sociedad, me parece una falta de respeto terrible.

¿Te vestirías como se viste ella: mucho escote, pierna y mini?

No creo. Ella le saca provecho a todos sus atributos y a toda su sensualidad. Yo no poh. Yo ando más piolita. Piensa que ando todo el día para arriba y para abajo que la teleserie, que el ensayo en el teatro,  que la entrevista… finalmente no me queda otra que apostar por un look mucho más cómodo. Obvio que cuando uno tiene su evento, uno se produce, pero creo que mi look es mucho más acorde a mis viajes en metro, micro, bicicleta. Igual, tengo que ser más discreta que la Fabiola, porque a ella le encanta andar llamando la atención y yo soy bastante más quitadita de bulla.

Yo sé que todos los días tienes que pasar bastante rato en maquillaje y peluquería para dar vida al look de Fabiola…

Primero que todo me tuve que cambiar el color del pelo (tiene mechas californianas). Igual cuando me presentaron este personaje pensé de  inmediato que me iban a cambiar el color y ahí dije: Me tiñen completa rubia y me mato.  Yo soy morena y el rubio no me iba a quedar bien por nada del mundo. Además, no era el look más asentador como para andar trayendo en mi día a día.  Así que al final sólo me tiñeron las puntas. Igual tengo que llegar por lo menos una hora antes que el resto para estar lista. En general, las citaciones de las mujeres en una teleserie son bastante antes que la de los hombres, porque ellos no se tienen que peinar y tienen un maquillaje bastante más discreto. Yo me tomo una hora completa, porque el maquillaje de Fabiola está lleno de detalles: si tú le miras el ojo te vas a dar cuenta que tiene varios colores en el párpado. Yo tengo el pelo súper liso, así que se demoran bastante en darle esas ondas típicas de Fabiola, además que trato de que no sea invasivo, porque no me quiero quedar pelada por culpa de este personaje (se ríe).

 

La rebelde Bosh: la chica punkie del colegio de monjas

¿Es verdad que cuando joven eras un poco punkie?

A ver tan punkie no era, lo que pasa es que a veces uno exagera con el lenguaje. Yo digo que era punkie desde un lugar más rebelde y más anarquista. Me corté el pelo muy cortito, cuando tenía 15 años, como que me gustaba la diferencia. Igual ocupaba el zapato con punta de acero, todo desde una estética más rebelde. No era la clásica niñita del colegio de monjas, tenía gustos bastante distinto a mis compañeras de curso.

¿Y tus papás qué te decían cuando te veían con ese look?

Bueno, no les queda otra, qué me iban a decir, jajaja. Obvio que me decían: Oye de qué anday disfrazada, cámbiate de ropa no podí salir a la calle así. Y yo les respondía: Pero qué tiene, yo quiero andar así.

A lo mejor no te decían tanto por el look, porque cuando decidiste estudiar teatro a tu papá no le calló muy bien la noticia…

Ninguno de mis papás estaban de acuerdo con que yo fuera actriz. Sobretodo, porque era bien desordenada. Pero en verdad yo nunca había sido muy histriónica para hablar, así que no se imaginaban esa noticia. Yo era mucho más calladita, andaba siempre con una croquera, en un  mundo siempre rebelde. Entonces que yo haya tomado esta decisión fue como: A ver, esta cabra desordenada, con la inestabilidad de esa profesión, no va a llegar a ningún lado. Ahí fue cuando mis padres me recomendaron estudiar Diseño y yo les dije Ok. El acuerdo con mi papá es que si yo pasaba todos los ramos podía estudiar lo que quería.  El primer año me fue súper bien, así que les dije: Ok, yo ya cumplí mi parte del trato, así que ahora les corresponde cumplir a ustedes la suya.  Obviamente se armó un desorden familiar nuevamente, porque todos pensaban que estaba loca por cambiarme de carrera. Pero finalmente entré a estudiar teatro y afortunadamente ninguno de los temores que tenían mis padres se concretaron:  en vez de ponerme más loca o desordenada, finalmente me puse mucho más aplicada y ordenada, porque el teatro te lleva a tomar un rigor bastante importante.

La verdadera teleserie de su vida

 

La noche corría y Lorena disfrutaba de una tranquila velada de copas junto a un grupo de amigas. Desde lejos un joven la miraba atentamente. Ambos cruzaron miradas y coquetearon un poco. Así transcurrieron las cosas por varias horas, hasta que decidió abandonar el lugar. Cuando todo parecía indicar que aquel misteriosos hombre había sido sólo un espejismo, ambos se cruzaron mientras caminaban por una de las concurridas calles del barrio Bellas Artes. Sus miradas nuevamente se cruzaron, pero esta vez el joven arquitecto francés tomó aliento y se le acercó. Un simple Hola, qué tal bastó para que no se separaran nunca más.  Él dejó su vida en el viejo continente y se instaló en Chile; ella, sólo se entregó a la aventura de vivir una intensa historia de amor.

Siempre se dice que encontrar un hombre para toda la vida es complicado y que si eres actriz es más difícil todavía ¿es tan así?

Yo creo que en general estamos en un  momento social donde todo es muy desechable. Chuta ya me puse filosófica. Creo que actualmente constituirse como pareja resulta un gran desafío.  Como que la tolerancia y el respeto a la diferencia de pensamientos comienzan a ser casi nulas. Entonces, más allá de si uno es actriz o no, yo creo que lo que pasa es que cada vez cuesta más encontrar a alguien con la madurez necesaria como para aceptar que el otro tiene diferentes pensamientos y prioridades. La verdad es que yo estoy en pareja hace un rato ya y lo que pasa es que la gente me conoce mucho más ahora, así que antes tampoco me pesó tanto el “ser conocida”. Lo que sí pasó es  que mi pololo no llena idea lo que yo hacía, así que no creo que el estar en la tele me haya jugado en contra. Lo que nos unió fueron nuestros pensamientos, intereses en común y tener una visión de vida que, al menos, nos permitía seguir juntos.

¿Cómo eres con los hombres? ¿tan obsesiva como Fabiola?

Soy totalmente distinta: ella es muy manipuladora, tiene cero tolerancia a la frustración y todo lo que quiere lo quiere ahora ya. Yo trato por lo menos,  no sé si lo logre, de entender que no todo lo que quiero está de acuerdo a las necesidades del hombre que me acompaña en la vida. Trato de dialogar con mi pareja, entender aquellos momentos en que las cosas no resultan como espero y saber ceder cuando él no tiene, necesariamente, las mismas necesidades que yo. Yo creo que lo estoy logrando, me tengo fe (se ríe).

 

 

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