Siempre se ha mostrado como una mujer fuerte. En un comienzo nos sorprendió a todos como la estricta y carismática jueza del programa “Veredicto” de Mega. Al poco andar comenzó a mostrar una faceta cercana que incluso la llevó a ser uno de los rostros matinales y de servicio de la red privada.

Pero más allá de su éxito profesional, lo cierto es que la Maca (como la llama todo el mundo) se ha convertido en un ícono de la mujer moderna: aquella que no tiene miedo a seguir soltera, que no se pasa la vida planeando ser madre y que brilla como abogada. Por eso quisimos conversar con ella, saber si es tan independiente como se muestra y de paso conocer un poco más de su vida y de los sueños que tiene para convertir su vida en un verdadero banquete.  

Eres una mujer que se muestra súper independiente en la vida ¿Es tan así?

Súper así. Soy una mujer súper independiente, que me he hecho a mí misma, la verdad. Quizás porque nací en una familia donde tengo dos hermanos hombres y mi papá nunca hizo mucho la distinción de que yo era la única mujer. Entonces me tocó siempre un entorno súper competitivo con mis hermanos, de juegos de fuerza que no eran muy femeninos…

¿Qué tipo de juegos?

Yo era seca para las bolitas, para las peleas, para la patada. Yo creo que tuve una infancia súper bonita, no me estoy quejando ni nada por el estilo, pero siento que tuve que sobrevivir en un entorno plagado de hombres. Eso forjó una personalidad en mí súper fuerte y muy competitiva, donde no me podía ir mal en el colegio ni en la vida. Me transformé en una persona súper independiente, porque si bien el amor y los afectos son importantes, creo que la vida es difícil y uno tiene que preparase para enfrentar la vida, porque siempre hay muchas caídas.

A pesar de toda tu historia, decidiste meterte en un ambiente súper machista como el de los abogados ¿Cómo enfrentaste ese mundo?

Mira, la verdad es que yo salí hace bastante tiempo de la universidad, pero lo cierto es que creo que esa formación de niña, rodeada de hombres, me llevó a tomar la decisión de ser abogada. Obviamente yo iba a estudiar algo que se desenvolviera en un mundo lleno de hombres. Entré a la Universidad Católica, después de estar en un colegio de monjas, y en ese entonces las mujeres éramos una minoría. Había muchos profesores que nos decían: “Usted mijita ¿por qué está acá?  mejor búsquese un buen hombre para casarse y para que la mantenga”.  Así de machista. Obviamente las mujeres nos hemos ganado el espacio para ser profesionales, pero era muy fuerte encontrarse con personas que cuestionaban esa posibilidad y trataban de no incentivar que las mujeres estudiáramos. Pero creo que eso me ayudó a empoderarme más de lo que estaba haciendo y decir: “Oye ¿qué te pasa? Yo vine a la universidad porque tuve un excelente puntaje en la Prueba de Aptitud, por algo estoy acá y quiero desarrollarme como profesional”. Pueden haber existido compañeras que escucharon a esos profesores, pero en mi caso como que me daba mucha más fuerza para seguir adelante y convencerme de que no por ser mujer tenía que ser una mantenida. No es ningún juicio frente a aquellas mujeres que tomaron esa opción, pero en mi caso no estaba dispuesta a abandonar mis sueños o lo que yo quería ser en la vida. Las mujeres teníamos que estar en el poder.

Hace un rato me mencionaste que para ti los afectos son importantes ¿Pero cómo lidias con esa creencia popular de que las mujeres antes de los 30 deberían estar casadas y con hijos?

Yo pertenezco un poco a esa generación que tiene esas creencias. Yo salí de la universidad a los 24 años y entre los 25 y 26 años fui a cuanto matrimonio hubo en esta ciudad. Era realmente impresionante. El 80% de mis compañeras se casaron en esa época. La verdad, en ese entonces yo tenía muy claro que no estaba preparada para dar un paso así. La verdad es que creo que siempre he tenido un desfase en el tiempo. Por ejemplo, ahora tengo 37, pero en verdad me siento de 27 (se ríe). Cuando yo tenía 25 años me sentía muy pollo para tomar decisiones tan relevantes como la de casarme. O sea, ya había tomado la decisión de estudiar una profesión universitaria que iba a marcar el destino, quizás, de mi vida. Eso ya me generaba mucha ansiedad y nerviosismo.  Sumarle a eso el tener que decidirme por un hombre para toda la vida ¡No! Eso sí que me daba mucho miedo. Pero debo reconocer que el casarme nunca ha sido un tema, cuando me tenga que pasar que me pase. Nunca me puse a pensar: “Hay me tengo que casar, porque tengo que cumplir la expectativa social”. Gracias a Dios mi familia nunca me ha presionado con eso, pero sí debo reconocer que existe una presión social fuerte de mirarte raro cuando ya pasaste los 30 años.

¿Nunca ha sido para ti un tema el matrimonio?

No, lo que pasa es que nunca he soñado con eso de casarme de blanco. Me da un poco de mono todo eso.  

¿Pero te imaginas casada en algún minuto?

Mira, si me caso es porque voy a hacer un proyecto de familia: porque estoy esperando guagua o porque quiero quedar esperando guagua con ese hombre que elegí. Dentro de ese contexto, el matrimonio como institución puede pasar a ser algo importante, por mi hijo más que por mí.

¿Has pensado en ser mamá?

Es un vaivén te diría yo. Hay épocas en mi vida en donde he pensado que es el momento, porque una cree haber encontrado al hombre de su vida y te proyectas mentalmente, pero justo laboralmente estoy pasando por un buen tiempo. Entonces te das cuenta que no es el momento. O viceversa: muchas veces laboralmente no tengo grandes proyectos, pero no está el hombre indicado. Yo creo que si lo sigo pensando tanto me voy a quedar solterona y sin hijos (se ríe)

Pero me imagino que no tienes miedo a quedarte solterona y sin hijos…

No, para nada. Mis afectos no vienen sólo dela idea de tener un hombre a mi lado. Tengo hermanos, abuelos, padres… siento que estoy rodeada de mucho amor, por eso no es una necesidad imperiosa el estar con alguien. Si me he regodeado y esperado tanto, te juro que prefiero seguir esperando un poco más que llegue aquel hombre que valga la pena.

 

Adiós Mega, bienvenido TVN

Este 2014 ha sido muy movido para Macarena. Porque luego de varios años en Mega, la televisora decidió no renovarle el contrato. El futuro televisivo se convirtió en algo incierto y durante un par de meses estuvo sin pantalla. Hasta que hace unas semas el matinal “Buenos Días a Todos” la reclutó para ser parte de su staff de especialistas y sacarle el jugo con sus consejos judiciales.

Este año ha estado lleno de cambios televisivos ¿Cómo has enfrentado este 2014?

La verdad es que encuentro muy divertido el haber llegado a TVN. Creo que es un muy buen salto televisivo. Por otro lado, pienso que el “Buenos Días a Todos” es uno de los grandes equipos de la televisión chilena. Con el poco andar he logrado tener una muy buena relación con la gente que trabaja en el matinal, es un equipo muy profesional. En cuanto a la pantalla, creo que es un muy buen espacio para mí. Es verdad, mucha gente me ha dicho: “Maca, tú eras una animadora en Mega y ahora llegas como una panelista”, pero eso es algo que a mí me tiene sin cuidado. Lo que a mí me gusta es comunicar y me da lo mismo desde dónde lo haga.  En el fondo me siento aportando mucho siendo la abogada del panel. Creo que es una oportunidad que estoy aprovechando de la mejor manera. Me gusta mucho que sea acotado, porque me da tiempo para hacer muchas otras cosas. En este momento de mi vida todo está bien, porque me siento útil comunicando y en una muy buena pantalla.

 

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