Sin duda, es una opinóloga de tomo y lomo. Aunque muchos aún no puedan creer que una mujer como ella siga siendo parte de un panel de farándula, ella lo hace sin remordimiento alguno. Comenzó su carrera televisiva a fines de la década del 90 y fue ahí donde conoció al hombre de su vida: Rafael Araneda. Pero Marcela Vacarezza es mucho más que una simple opinóloga o la señora de uno de los rostros más potentes de la pantalla chica. Eso queda claro luego de que abriera parte de su vida para compartirla con “Vida Banquete”. Porque es sincera y directa. No hay pregunta que deje sin responder.

¿Cómo has vivido todo este 2012 ahora en “Alfombra Roja” de Canal 13?

Yo encuentro que ha sido un buen año. Estoy en el canal que ha sido líder, en cuento a sintonía. Es un canal importante y personalmente ha sido bueno, porque me hicieron sentir cómoda desde que llegué, desde el primer minuto. Me hicieron sentir como si siempre hubiese sido parte del equipo. Lo otro es que yo me fui de “SQP”, no por renegar de la farándula ni nada, sino porque ya había cumplido un ciclo y no me parecía mucho el tono que estaba tomando el programa, porque era harta chacota.

¿Te sentías incómoda con las tallas de Felipe Avello?

No, para nada. Felipe siempre ha sido muy buena onda, yo lo quiero mucho y lo encuentro un maestro. Pero yo no sé si estoy más vieja o más grave, pero siento que este programa (AR) se adecua mucho más a mí, porque se conversa mucho más, nos escuchamos más, hay más tiempo para reflexionar, para el análisis. Quizás por la parada en que estoy en la vida me es mucho más cómodo eso.

¿Cómo te convencieron para regresar a un programa de farándula?

Es que yo nunca renegué de la farándula, yo me fui de Chilevisión con la intención de buscar otras posibilidades y oportunidades de hacer otras cosas. Yo estuve muchos años ahí. Entonces si ya en tres años no me habían ofrecido nada nuevo, ya no lo iban a hacer. Y en “SQP” simplemente cumplí un ciclo, pero no tengo ni un rollo con la farándula.

¿Y cómo enfrentas los comentarios de la gente que no puede creer que Marcela Vacarezza haya terminado en un panel de farándula?

Sí, me lo comentan bastante por las redes sociales, fíjate. Pero me lo comentan en la buena onda, en el sentido de “pucha nosotros pensamos que tu das para mucho más que eso”… yo les agradezco los comentarios, pero lo paso bien. Estoy acostumbrada a trabajar, a tener mi propia plata y autofinanciarme mis cosas. Mientras no haya otro ofrecimiento, voy a seguir en lo que estoy.

¿Y te gustaría tener un programa propio?

Sí, por supuesto que me gustaría. Pero ya tampoco tengo grandes sueños en televisión. Cuando era más joven uno decía quiero llegar a ser esto o lo otro, pero hoy en día, lo hago por razones bastante básicas y porque creo que es bueno airearse un poco de lo que es la pega en la casa y con los niños.

¿Cómo enfrentas las respuestas que puede generar en otros famosos las opiniones que entregas en “Alfombra Roja”?

Me lo planteo con mucho respeto. Creo que uno como opinólogo no es ni juez ni parte. No siempre tienes razón. No todo es blanco o negro. Nadie es tan malo como parece ni tan bueno. Creo que hay que ser respetuoso del otro. Yo soy muy preocupada, principalmente, de la forma. Creo que se puede decir todo, pero hay que ser respetuoso en la forma.

Acabas de tener un encontrón con la Doctora Cordero, por sus dichos en contra de Pamela Diaz…

Pero yo no hablé de la Doctora Cordero en general, sólo sobre lo que había dicho sobre un hecho puntual. A mí no me interesa responderle a la doctora Cordero, yo lo tuve que hablar porque fue el programa el que planteó el tema y yo estoy ahí para hablar. Es parte del trabajo.

La imagen de Rafael: “Yo sé que él ha sido más exitoso en televisión que yo”

¿Y cómo lidias con la imagen tan fuerte de Rafael dentro de la televisión chilena?

Es que yo tengo muy asumido que, en cuanto a la pareja, Rafael es el número uno. O sea si él se tiene que ir afuera, si yo tengo que dejar la pega alguna vez para que él pueda hacer otras cosas, lo voy a hacer. Jamás se me ocurriría pedirle a él que deje sus cosas porque yo estoy con una súper buena pega. No. Él ha sido súper exitoso en televisión, mucho más que yo, eso lo tengo súper asumido y nunca he competido con él en eso.

Rafael ya lleva varios años viajando todas las semanas a México ¿cómo fue cuando te planteó esta nueva oportunidad de trabajo y que iba a estar bastante tiempo fuera de la casa?

A penas apareció esa oportunidad de irse a trabajar a México yo le dije que tenía que hacerlo. Le dí la tranquilidad de que yo iba a seguir en Chile, que iba a estar con los niños para que no sintieran una falta tan grande.

¿Y en algún minuto pensaron irse todos para allá?

No pensamos en irnos, porque Rafael tenía trabajo acá, le gusta trabajar en Chile… si nos fuéramos a vivir a México él igual seguiría viajando a Chile para trabajar, así que entre vivir allá o acá, prefiero seguir viviendo acá. Mira uno nunca sabe las vueltas de la vida. Yo sé que allá quieren que haga un programa franjeado (todos los días), pero después cambian de opinión y siguen con las cosas como están. A él todavía le quedan dos años de contrato allá y acá, así que hasta que eso no termine no hay que tomar ninguna decisión.

¿Cómo enfrentas el que Rafael esté tanto tiempo fuera?

Gracias a Dios el primer tiempo fue de full pega, cuando vivía cuatro días en México y tres en Chile. Pero los otros años sí ha viajado todos los fines de semana, pero pasa el resto de los días acá…

¿Y están solos algún rato? Porque cuando llegaba a Chile tenía que seguir trabajando…

Sí, porque el trabajo en televisión le permite tener horarios mucho más distintos a los que tiene el gran porcentaje de la gente. Entonces está días completos en la casa y después un día entero afuera. Es muy variable todo eso…

Y ¿qué les gusta hacer juntos en el rato que tienen para ustedes?

Yo las veces que he podido acompañarlo a México lo he hecho y ahí regaloneamos mucho. Mira nos gusta mucho salir a comer, de repente con los niños. Pero también nos gusta acostarnos temprano cuando estamos cansados, relajarnos… pero somos bien salidores…

Pero ¿les gusta salir solos o con amigos?

Como sea. Mucho con amigos, porque tenemos dos grupos muy entretenidos, muy buenos para salir también. Si de repente yo llego a la casa como a las nueve y media y Rafael me dice “ya vamos a salir a comer”. Churra, ya vamos… Aprovechamos mucho el tiempo juntos…

¿Y para ti cómo sería tu banquete ideal?

No lo hacemos mucho, pero los viajes juntos me encantan. Se dan instancias que no se dan acá, cuando uno está con los niños, con la cosa diaria típica. Sí, aprovechamos harto de viajar.

¿Cuál es tu música favorita?

Soy bien antigua yo. Me gusta Phill Collins, Pink Floyd, Credence, Journey… soy antigua para mi música.

¿Comida favorita?

Uf, todo. Y no es chiste. .Me encanta la comida japonesa, la china, las pastas… todo me gusta. Encuentro un poco fome el pedazo de carne. Es más entretenido el asado y picotear al lado de la parrilla, que comerte el pedazo de carne en el plato.

¿Película favorita?

Me gustó mucho el Expreso de Medianoche. Una gran película, antigua también.

¿Viaje favorito?

Pucha no te puedo mentir. Viajar con los niños, solos los cinco, es espectacular, porque uno convive tanto que de repente cachay cosas nuevas de tus niños. Pero no te puedo negar que viajar con los amigos es lo más entretenido que hay. Nos pegamos un crucero las seis parejas amigas y lo pasamos increíble. Ahora, el viaje con los amigos no puede ser más allá de 15 días, porque empiezo extrañar a los niños enormemente. Yo te digo que duro 10 días. Llamo todos los días para decirles buenos días y en la noche para que me cuenten lo que hicieron en el día. Pero también te digo que es maravilloso, lo paso regio. Uno está sin la presión del ¡Papá! ¡Mamá! Porque yo de repente le digo a mis hijos: ¿no saben otra palabra que no sea mamá? Entonces ya es mucho… pero bueno son maravillosos.

Rafael, el sucesor de Don Francisco: “No creo que tenga reemplazo”

¿Cómo es tu día a día?

Es bastante típico (se ríe). Bueno me levanto, voy a dejar a los niños al colegio, luego me voy al gimnasio. También hago papeleos o cualquier trámite que haya que hacer. Suelo almorzar en la casa y los martes y jueves me quedo para estar con los niños, hacer las tareas. Y los lunes, miércoles y viernes me tengo que venir para acá después del almuerzo.

¿Qué te dicen tus hijos por el trabajo que tienes con Rafael? ¿Nunca les han reclamado porque los quieren ver más?

No, nunca. Porque la verdad es que estamos mucho con ellos. Yo creo que, si bien el trabajo en televisión es bastante raro a veces, pero en general te permite estar bastante con la familia. A veces hay cosas excepcionales, como la Teletón, donde Rafael desapareció por dos días completos y antes algunos por la gira. Pero en general tienes unos horarios distintos, que te permiten estar siempre con los niños.

Tú acabas de mencionar la Teletón ¿Qué te parece que todos los años se hable que Rafael puede ser el posible sucesor de Don Francisco?

No parece extraño. Para mí Rafael es el mejor animador que hay en Chile, la gente nota que es una persona súper honesta, que es una persona de familia que no anda metido en escándalos, es como verdadero no más. También creo que se nota su trabajo bien hecho con la Teletón, la gente ve que va a la gira y sabe que se le toma de una manera bastante comprometida. Entonces, en ese sentido, encuentro bastante lógico que suene su nombre. Pero creo que no es tema. El reemplazante de Don Francisco lo están buscando hace como diez años y yo creo que a él le quedan diez años más…

Igual es un poco engorroso buscarle un sucesor cuando Don Francisco sigue activo al mando de la Teletón…

Claro poh. Y todos los años es lo mismo. De aquí a diez años más va a estar. No me cabe duda, porque tiene recién 70 años. Pero yo no creo que Don Francisco tenga reemplazo. Sí creo que va a tener que ser uno o una la que esté a la cabeza de todo, porque una cosa coral al mando de la Teletón no resulta. Creo que tiene que ser como hasta ahora, con uno al frente y con varios al lado que ayuden y aporten. Pero creo que falta mucho para eso.

El extraño comienzo del amor: “Tuve que esperar un año y medio para que Rafael reconociera nuestra relación”.

Oye y hablando de temas más personales. Y llevas muchos años casada con Rafael, pero ¿qué fue lo que te conquistó de él?

Mira yo te diría que cuando lo conocí lo encontré una persona muy optimista, muy simpático, con mucha energía. Y con el tiempo lo que más me hace seguir enamorada de él es que es un tipo muy querendón, muy de familia, muy buen papá, súper buen hijo, muy buen marido. Siento que es un partner, que es un compañero. Le tengo confianza plena. Me da como tranquilidad y eso es importante, porque no ando preocupada de andar celosa. Nada.

¿No eres celosa?

Pero es que yo era celosa, pero eso depende mucho de las características de la persona que tienes al lado. Cuando yo partí con él era celosa, porque era el yerno idea y todas las personas gritaban por él. Pero con el tiempo me fui dando cuenta que él está tan feliz como está, que no va a poner en peligro su familia, sus hijos, sus amigos por una aventura. Me da tanta seguridad de eso que ya no hay celos.

¿Y cómo fue ese tiempo donde sí eras celosa?

Me daba celos que estuviera con modelos medio en pelotas, que fuera coqueto con ellas.

¿Y le decías algo o te guardabas los celos?

Me los guardaba, porque yo también trabajaba en la tele y entendía el tema. Además, que yo fue celosa porque él se demoró tanto en concretar esta relación…

¿Cuánto se demoró?

¡Como un año y medio!

¿Y tu no tratabas de apurar un poco las cosas?

Sí. Una vez le tuve que dar un ultimátum y ahí comenzó a ponerse las pilas. Le dije que estaba aburrida, porque no podía ser que entre cuatro paredes fuéramos pareja, pero para el público nada.

¿Por qué él optó porque la gente no se enterara que estaban juntos?

Yo creo que por dos cosas: uno, que en ese entonces tenía un manager que lo hizo pensar mucho que su éxito se debía a que estaba soltero, que no le convenía tener pareja pública; y segundo, es que como él estuvo a punto de casarse y su pareja se le arrepintió, le devolvió el anillo y todo, andaba temeroso ante al amor y el tener una pareja nueva.

Igual debe haber sido difícil iniciar una relación con esos fantasmas del pasado…

Sí, pero yo dije no me la puede ganar esta cuestión. Qué culpa tengo yo de que haya pasado eso. No, si fue un trabajo de joyería que volviera a confiar de nuevo, que tuviera ganas de embalarse con otra persona de nuevo. Pero yo dije qué culpa tengo que otra mujer le haya devuelto el anillo, si y soy otra. Tuve que hacer bastante trabajo y tener mucha paciencia.

¿Y aguantar aquél año y medio fue parte de ese trabajo?

Por supuesto.

¿Desde que lo conociste que dijiste aquí me quedo para siempre?

Yo estaba convencida de que me quería casar con él, desde un comienzo. Lo tenía claro…

¿Incluso antes de que formalizaran la relación?

Sí, yo sabía que era el hombre de mi vida, así que nada podía ganármela. En resumen, todas las cosas que yo hacía era para que él tuviera la confianza de que yo no estaba tonteando, que para mí no era una relación que no me la iba a tomar en serio.

¿Cómo fue cuando al fin decidió contarles a todos que estaban juntos?

Feliz poh. Al fin fui reconocida. El trabajo finalmente rindió frutos.

¿Qué te decía tu familia cuando aún no era pública la relación?

Mi mamá, que es un poco más… heeee… metida, por decirlo. Ella, antes de que yo empezara a salir con Rafael, cuando estaba pololeando con otra persona, me dijo una vez Huy acompañé a tu papá a Chilevisión y estaba de invitado un chico que trabaja en La Red ¿cómo se llama este niño? Tu lo tienes que conocer. Es tan simpático y tan amoroso. Con él deberías pololear tu.

Entonces era fanática de él desde antes. ¿Cómo fue cuando le contaste que estabas con él?

Le encantó. Es que se lleva muy bien con mis papás.

Y hablando de papás ¿cómo es vivir con la suegra en la casa?

Yo estoy feliz con mi suegra en la casa. Llevamos muchos años con ella. Once años ya.

¿También es cómodo que esté ella con ustedes?

Sí, sirve. Porque estos viajes relámpago a México no serían posibles si ella y mi cuñada no vivieran con nosotros. Es una casa con gente, con vida. Ellas se quedan con familiares, con mis nanas que las adoran. Y en ese sentido ayuda. Además, para los niños es súper bueno, porque han aprendido que a los abuelos y a los mayores hay que quererlos, no hay que dejarlos solos. Espero que el día de mañana mis hijos lo hayan asimilado bien (se ríe).

¿Nunca hubo el fantasma de que se metiera mucho viviendo con ustedes?

No fíjate, porque yo conocía como era. Y si hubiese sido metiche, me la tenía que bancar no más.

¿Y si hubiese sido al revés? Con tu mamá metida en la casa…

Es que si mi papá muere, mi mamá sabe que yo me la voy a llevar. Yo no la voy a dejar botada. Y si muere mi mamá, me voy a llevar a mi papá. Y Rafael lo sabe. A ver, él está de acuerdo, pero tampoco le queda otra, porque si yo llevo 11 años viviendo con su mamá… Está súper dispuesto y en las vacaciones nos vamos con mis papás.

Marcela, estudiaste psicología ¿qué recuerdos quedan de esa etapa?... porque hace mucho tiempo que tu no ejerces…

Que lo pasé la raja, es una época increíble la Universidad. Que si saliera de cuarto medio volvería a estudiar lo mismo, yo creo. Pero es una carrera en la cual no puedo trabajar, porque no tengo vocación para eso, no más.

¿Tan simple como eso?

Tan simple y tan fuerte como eso.

¿Y cuándo te diste cuenta que no tenías vocación?

Cuando me dí cuenta que no quería volver a trabajar en eso. Quería seguir con la televisión y con el tiempo te vas desconectando, te vas quedando out.

¿Fue fuerte decirle al resto que no querías seguir ejerciendo?

El resto me da lo mismo. Fue fuerte para mí. Creo que es súper bueno pasar por la Universidad, porque uno aprende muchísimas cosas. Además, en el colegio yo estaba en una burbuja: era de puras mujeres, todas del mismo sector socioeconómico, hablábamos las mismas tonteras todo el día. Pasar por la Universidad es bueno, porque te das cuenta que hay muchas más cosas. Me afectó el decidir que no iba a trabajar en psicología, por lo cual había estudiado 6 años, pero mi mundo iba por otro lado. Me demoré muchos años en aceptarlo. Siempre mantenía la puerta abierta. Decía no si yo voy a volver a trabajar en eso, pero llegó el día en que dije no voy a volver, y no volví.

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