Por Diego Andrade

Son las 11 de la mañana de un viernes de octubre. El día está frío, algo usual para esta extraña primavera. Camino por las calles cercanas al Parque Forestal para conocer a una mujer transgresora, que se atrevió a mostrar su cuerpo a todo un país y que a diario transmite todo lo que piensa en “Divertimento”, el programa de radio que tiene junto a Rodrigo Guendelman en Radio Zero.

Minutos antes me había llamado para pedirme si nos podíamos juntar un poco más tarde, porque estaba un poco atrasada. Es que la vida de María Gracia Subercaseaux parece no detenerse nunca. Porque a su trabajo como fotógrafa, se suman sus programas en Canal 13 Cable: “Terruá” y “Mundos Ad Portas”. De hecho, hace muy poco viene llegando de un viaje de un mes y medio por el sudeste asiático, donde no sólo grabó todo sino que también se enfrentó a una cultura que la impactó.

Una vez en su departamento no sentamos en su living, muy cerca de una colección de libros, entre los cuales destacan muchos que hablan sobre el desnudo. María Gracia se sienta relajadamente, acomoda su pelo y comienza la conversación… una gran conversación.

En este minuto haces radio, estás en el cable, tienes una carrera como fotógrafa ¿Cómo lo haces para combinar todo eso en un día?

Mi comienzo de año, hasta julio que volví de viaje, fue de locos. Te prometo que no había tenido un ritmo de trabajo tan fuerte como el que tuve. Porque estaba preparando mi exposición. También estaba grabando “Terruá” (el programa en que explora el mundo del vino), entonces tenía que salir fuera de Santiago y grabábamos realmente todo el día o incluso dos. Además, estaba preparando mi viaje a medio oriente y también estaba en la radio, donde además tuve que grabar todos los programas para cuando no estuviera…

Rodrigo Gentleman debe haber estado feliz todo el tiempo que estuviste de viaje, porque no tenía que ir a la radio…

Fíjate que a los dos nos pasa que nos encanta ir a la radio, lo pasamos tan bien. Sabes que con Rodrigo hemos llegado a formar una dupla maravillosa y todos los días nos entretenemos conversando. Él es un buen conversador y yo soy una buena conversadora. Siempre tenemos temas y a veces nos vamos por las ramas. De repente, también, nos repetimos temas, porque piensa que llevamos 10 años trabajando juntos.

Pero bueno… entre todo eso monté mi nueva exposición, llamada “Mano de Obra”, y luego partí a Medio Oriente. Nunca había trabajado tanto como en ese viaje: nos levantábamos tempranísimo, a veces a las cinco, otras veces a las dos y media porque teníamos que llegar a la frontera… Un nivel de trabajo muy intenso, pero lo pasamos muy bien. Finalmente llegué en julio y dije “Necesito un tiempo”. Igual he preparado miles de fotos que traje del viaje, porque en el programa (Mundos Ad Portas) ocupamos fotos mías. Además, sigo todos los días en la radio, pero siento que ahora las cosas están mucho más tranquilas. Necesitaba tomarme este fin de año con mucho más relajo. He estado haciendo las cosas que debo hacer, pero no llenándome de pega. A mí me gusta tener tiempo para mí: me gusta ver cine, porque además son cosas que después comento en el programa de Radio. También me gusta tener mi espacio para hacer deporte, porque yo troto mucho en el Parque Forestal o subo caminando el Cerro San Cristóbal. Me gusta tener ese espacio para el ocio.

Y ¿cómo combinas eso con tus dos hijos adolescentes? Que no es algo menor me imagino…

Uff. Mira mis hijos son increíbles y yo siempre he tenido la mejor de las ondas con ellos, pero la adolescencia es una etapa difícil. Mi hija, de 17 años, como que ya la pasó. Con ella lo pasamos increíble, acabamos de viajar juntas para celebrar su cumpleaños y lo pasamos increíble. Y bueno… la adolescencia no es fácil, porque además tú no sabes tampoco, cómo manejarlo. Uno va aprendiendo sobre la marcha y vas ensayo-error todo el rato. Es pega, no es fácil

¿Qué fue más difícil? ¿Con tu hija o con tu hijo?

Es que con mi hijo lo estoy viviendo ahora. Pero mira, las niñitas son completamente distintas: son más emocionales, son de llorar, de pataletas, gritos… y los hombres son herméticos, no hablan. Yo con mi hijo hablaba mucho y de repente, ahora a los 15, entró en ostracismo que no hay cómo sacarlo. Por ejemplo, yo le pregunto Hola ¿cómo te fue en el colegio? y me contesta Bien. Así que dije no lo voy a joder más, porque cuando yo tenía su edad tampoco quería hablar, así que no lo molesto. De repente lo pillo de buena y logro sacarle algunas palabrillas. Pero creo que es una etapa que hay que respetarla.

¿Y ha llegado con polola ya?

No. Pero mi hija tiene pololo hace dos años y medio. Pero un pololo exquisito que yo adoro. En ese sentido él es uno más de la familia…

¿Pero te has preparado para cuando llegue tu primera nuera?

Sí fíjate. Yo creo que ya está pinchando, pero me da lo mismo la verdad, porque en yo tengo una vida tan intensa que al final soy feliz de que lo pasen bien y estén contentos. Yo no soy para nada como esas mamás posesivas y celosas de sus hijos. No. Me encanta que hagan su vida y encuentro que es exquisito cuando los hijos están más grandes. Porque cuando son más chicos dependen todo el día de ti y a mí me encanta que sean autónomos. Sí, lo encuentro fantástico.

Desnudo liberador: el cambio de vida de María Gracia

Con la llegada del nuevo milenio, la vida de María Gracia tomó un vuelco impresionante. Cada vez estaba más encantada con su carrera de fotógrafa y por eso decidió aventurarse a desnudarse frente a su propia cámara. Como era de esperarse, sus fotos no tardaron en llegar a los medios de comunicación y muchos comenzaron a hablar de esta chuiquilla que se saca fotos sin ropa.

A comienzos del 2000 eso era totalmente rupturista y más aún si una mujer era la protagonista. Rápidamente comenzó a ser invitada a distintos programas de televisión, lanzó su propia página web y su nombre se hizo inmensamente conocido. María Gracia tuvo que abandonar su anonimato y aprender a convivir con una notoriedad pública que nunca había buscado.

Me imagino que ese momento igual fue un poco difícil, porque tuviste que enfrentarte a todo un entorno más conservador. ¿Sentiste un poco de rechazo?

Sí, al principio la gente no entendía nada. Pero no fue lo más fuerte de todo, porque yo vivo hace más de 20 años aquí en el barrio del Parque Forestal, mis amigos son mucho más progresistas y yo no me veo mucho con esa gente conservadora. Yo sabía que comentaban cosas, pero no me importaba tanto. Lo más difícil fue empezar a ser público, porque uno pierde la privacidad por completo y yo no sabía en lo que me estaba metiendo. Gracias a Dios, porque no lo habría hecho, y en verdad agradezco mucho haberlo hecho, porque me encanta lo que hago con mis fotos, me encanta todo lo que pasó con esa exploración con el desnudo. Mi vida cambió, pero diametralmente. Yo agarré otro camino después que hice esas fotos. Hubo un giro enorme, no sólo en el tema laboral, sino que también coincidió con que me separé… Entonces toda mi vida cambió.

Me empecé a hacer más conocida, comencé a trabajar en televisión y me tuve que enfrentar a eso. Cuando lancé mi página web no sabía mucho cómo hacerlo, era más bien huasa en todo eso. Pero lo más raro de todo fue perder el anonimato, en realidad. Que está bien, uno debe perderlo a veces y yo encuentro que valió la pena en pos de mis fotos. Me empezaron a invitar a los programas de televisión y pasé a ser un poco como un personaje freak… una especie de fenómeno.

El tema del desnudo para mí siempre fue muy atrayente. Comencé, primero, trabajando con otra gente, pero al final me costaba mucho que reprodujeran lo que yo estaba sintiendo. Por eso sentí que tenía que hacerlo yo misma, porque mi cuerpo era el único capaz de reflejar la emoción que yo tenía. Yo sabía perfectamente cómo hacerlo. Pero claro, era una dificultad enorme ser fotógrafa y estar en el otro lado, porque era complicado el tema del encuadre, los espejos, el disparador… pero bueno fue una época de mi vida preciosa, que yo la disfruté mucho. Fue un renacer absoluto en el trabajo y en descubrir que tenía una pasión por la fotografía que ahora es mi vida.

Las mujeres de María Gracia

Una cosa que ha pasado con tu trabajo es que es haz ocupado a la mujer como un tema recurrente…

Fui cayendo muy espontáneamente en eso, pero me di cuenta que la mujer tenía un papel muy importante en vida, en que yo me sentía muy identificada y habían muchos temas sobre la mujer con los cuales yo podía decir algo, a través de la fotografía o de la radio. Elegí primero el tema de las mujeres agredidas, luego las que han tenido cáncer, después me metí en las mujeres en la edad de la menopausia… no sé, me provoca mucho eso. Trato de estar siempre hablando de un tema contingente.

De hecho, en mis fotografías de medio oriente me dí cuenta que lo único que me interesaba eran las mujeres tapadas, musulmanas. Me causaba tanta curiosidad esta cosa de no dejarse ver, porque piensa que en mi vida yo he sido lo opuesto: me desnudé, me fotografié y las subí a la web. Tuve oportunidad de hablar con muchas, de ir sondeándolas y preguntándoles. Al final me dí cuenta que ellas estaban felices. Igual hay todo un cuento súper machista detrás, de la religión misma, en que los hombres eligen a sus mujeres de acuerdo a cómo se comportan. Entonces ellas crecen en este conservadurismo de tener que ser de cierta manera para que los hombres la miren y las respeten. Entonces ni se lo preguntan, yo creo. Pero ellas te dicen que No, esto es por Alá, por Alá, pero en el fondo yo no les creía nada. Creo que estaban sometidas a un dictamen masculino que les ha tocado toda la vida. Y ellas se hacen las cool, que debajo andan vestidas de Prada y no sé qué, pero a mi no me convencían. Yo creo que en el fondo de sus corazones les tienen pánico a los hombres y pánico de que no las elijan. Por que en esa cultura el fin último es casarse y tener familia. En occidente las mujeres pueden trabajar, pueden dedicar su vida a su profesión si tienen ganas y si no quieren casarse ni tener hijos, da lo mismo.

Yo creo que siempre me han interesado las mujeres, porque yo también soy mujer. Los hombres me parecen un poco insondables, pero me entretiene tratar de descubrirlos. Es que somos tan diferentes y en ese sentido yo soy lo más pro mujer que hay. Creo que las mujeres somos bakanes.

Y en Chile ¿cómo ves a las mujeres?

Las veo mucho más fuertes, que han tomado un papel preponderante. Las mujeres son los pilares de las familias en nuestro país. Cuántas familias monoparentales hay, donde la mujer es la que trabaja. Cuántos padres ausentes hay. Bueno, yo vengo de una familia en que mi mamá nos crió prácticamente sola. Tengo un papá encantador y todo, pero ella se peló el lomo trabajando para que nosotros tuviéramos una buena vida. O sea, mi papá nos pagaba los estudios, pero mi mamá fue la que nos mantuvo siempre. Yo vengo de una familia de mucho trabajo femenino y eso me llamó la atención siempre. Mujeres de armas tomar. Y yo siento que tengo esa misma personalidad y mi hija también. No sé, es lo que me tocó vivir y por eso me llama la atención.

Pero las mujeres no son lo único que marca tu trabajo. También hay una lucha constante por la igualdad…

Sí, porque me parece que si uno tiene una tribuna como la radio o Twitter, donde tengo muchos seguidores, es necesario utilizarlo en pos de las causas que a uno le parecen que son correctas. Yo creo absolutamente en las libertades individuales y que cada uno debe hacer lo que siente. Si uno se enamora de un hombre o una mujer, es problema de cada uno. Nadie tiene que venir a decirle a alguien qué es lo que tiene que hacer en su vida. Yo he utilizado mucho Twitter y la radio para defender a los sin voz. No sólo con la causa homosexual, sino con todas las cusas que defienden la no discriminación. Yo soy súper libre de pensamiento y así es como he criado a mis hijos. No sé, no podría hacerlo de otra forma. Creo que es importante inculcarles sobre el amor, sobre la solidaridad, sobre la ayuda al prójimo… ese tipo de valores. Finalmente así es como soy, es lo que hay (ríe)

Dentro de tu vida apasionada ¿cómo logras hacer de tu vida un banquete?

Uf! Soy lo más sibarita que hay. Me fascina comer rico. No como grandes cantidades, pero sí me encanta comer exquisito. Me encanta tomar vino rico. Soy bien hedonista. Pero un places también es sentarme en la terraza, con una copa de vino y mirar el parque, o trotar o caminar por el Forestal. No soy de gustos tan sofisticados ni tan caros. Soy feliz con sentarme en la terraza y mirar para afuera.

Fotos gentileza María Gracia Subercaseaux

Foto portada gentileza Javiera Eyzaguirre

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